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La mitad de los hogares salvadoreños sufre restricciones por la inseguridad

La inestabilidad laboral, la falta de cobertura en seguridad social y la inseguridad es lo que más empobrece la vida de los salvadoreños, según estudio oficial.
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La mitad de los hogares salvadoreños vive restricciones debido a la inseguridad pública, revela la versión 2017 de la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM), la cual es realizada por la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC) del Ministerio de Economía (MINEC).

Esta encuesta es la herramienta oficial con que el Gobierno mide el estado del país en varios indicadores económicos y sociales, entre los que destaca la situación de pobreza en que vive la población. La encuesta es anual y sus resultados son revelados en el curso del año siguiente.

La pobreza es medida con dos enfoques, y uno estos es el multidimensional, el cual “reconoce que la pobreza afecta diversas dimensiones de la vida de las personas”. En vista de lo anterior, no se mide solo el ingreso y gasto, sino la situación de los hogares en las siguientes dimensiones: educación; condiciones de la vivienda; trabajo y seguridad social; salud, servicios básicos y seguridad alimentaria; y calidad del hábitat. Estas dimensiones, luego se desarrollan en 20 indicadores.

La dimensión de calidad del hábitat, por ejemplo, tiene cuatro indicadores, uno de los cuales es “restricciones debido a la inseguridad”. ¿Cómo se mide? Un hogar es considerado con este tipo de restricción si “debido al clima de inseguridad en su comunidad, sus miembros no pueden realizar alguna de las siguientes acciones: salir de noche, dejar que los niños y las niñas salgan a jugar, dejar sola la casa, poner un negocio o transitar con libertad”. El 50% de los hogares salvadoreños sufrieron este tipo de restricción en 2017, una cifra menor a la del 2015. En el 8.8% de los hogares, además, “alguna de las personas que lo conforman ha sufrido, en el año anterior, alguno de los siguientes eventos: robo, hurto, lesión o asalto”. Una vez más, la cifra es más baja con respecto al 2016.

Entre los 20 indicadores estudiados, los cuatro peores son: baja educación de adultos, falta de acceso a la seguridad social, subempleo e inestabilidad en el trabajo, restricciones debido a la inseguridad. Los indicadores con cifras más positivas son: rezago educativo, exposición a daños y riesgos medioambientales, y material inadecuado del techo de la vivienda.

En 2017,  doce de los 20 indicadores mostraron mejorías, mientras que los restantes ocho, empeoraron; los retrasos mayores fueron en subempleo e inestabilidad en el trabajo, falta de acceso a saneamiento y baja educación de adultos.

La misma investigación revela que los departamentos con mayor pobreza multidimensional son Ahuachapán, Morazán y La Unión, mientras que los menos pobres son San Salvador, Chalatenango y Santa Ana. En 2017, la pobreza bajo ocho departamentos, mientras que se mantuvo o subió en los restantes seis; las cifras más altas de aumento se registran en La Unión, La Libertad y La Paz.

 

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