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La pólvora aún tiene adeptos

La quema de pólvora es un tema controvertido: algunos dicen que es lo peor de la Navidad; otros lo consideran algo positivo.
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La quema de pólvora

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La tradición de quemar pólvora durante las festividades de fin de año persiste en El Salvador, pese a los esfuerzos de las autoridades del Ministerio de Salud para reducirla, revela una encuesta realizada recientemente por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

El estudio se hizo en hogares urbanos entre el 8 y el 12 de noviembre; para este fueron entrevistadas 1,000 personas, lo que permite hacer inferencia con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de +/- 3.2 %.

A los entrevistados se les preguntó, en primer lugar, qué práctica o costumbre relacionada con la celebración de la Navidad les parece la más positiva. El 43 % respondió que la reunión familiar, el 11 % mencionó el momento de la cena, mientras que el 6 % dijo que las costumbres religiosas. En quinto lugar, el 2 % dijo que lo más positivo es la quema de pólvora.

Luego se preguntó qué práctica o costumbre relacionada con la celebración de la Navidad es la más negativa. En primer lugar, con el 27 % de menciones, aparece la quema de pólvora, seguida del consumo de alcohol (14 %) y el alto “consumismo” que hay en la época.

Luego se hizo la siguiente pregunta: usualmente, ¿qué actividades hace usted la noche de Navidad? El 23 % dice que cena en familia, el 16 % se reúne en familia, el 9 % va a la iglesia, mientras el 3 % dice que quema pólvora.

Las cifras muestran que la quema de pólvora, pese a los problemas que suele ocasionar, sigue siendo una costumbre con arraigo entre los salvadoreños, y da pocas señales de ir a la baja.

Desde 2011, LPG hace la siguiente pregunta al finalizar el año: ¿acostumbra a comprar pólvora para Navidad? En 2011, el 32 % dijo que acostumbraba a comprar pólvora, cifra que en 2015 bajó a 24 %. En los últimos dos años, sin embargo, ha sido de 27 %. Esta costumbre tiene más arraigo, según las cifras de 2017, entre las personas jóvenes, los católicos y quienes pertenecen a niveles socioeconómicos medios y bajos.

En la investigación también se preguntó a los salvadoreños si se establecen metas al inicio de un nuevo año, y qué pretenden lograr durante 2018. Una gran parte dice que se establece metas y la mayoría gira en torno a la economía: conseguir un empleo, conseguir un mejor empleo o mejorar los ingresos. Luego, aparece una lista de deseos en torno a la superación académica: estudiar, terminar una carrera o darle esa oportunidad a los hijos. En el listado de deseos también hay espacio para buscar una mejor relación con Dios y con las personas más cercanas.

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