Lo más visto

Mujer Es bióloga, catedrática e investigadora de la UES

Nohemy Ventura: “A mí me dijeron que ni a licenciada iba a llegar”

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, fecha en la que es importante destacar la labor de las mujeres salvadoreñas. Ella es Nohemy Ventura, bióloga, catedrática e investigadora, quien ha demostrado que la ciencia y la tecnología son áreas en las que las mujeres también pueden destacar.
Enlace copiado
Nohemy Ventura: “A mí me dijeron que ni a licenciada iba a llegar”

Nohemy Ventura: “A mí me dijeron que ni a licenciada iba a llegar”

Enlace copiado

Su estudiantes la definen como una docente entregada a la biología. Fuerte y solidaria. Desde su infancia, su curiosidad y amor por la naturaleza y el origen de la vida la llevaron a su pasión por investigar y enseñar lo que esconde el mundo de la ciencia. Un camino que ha recorrido por casi 43 años de carrera profesional.

“Nunca vas a ser licenciada”, esas palabras resonaron en su cabeza; sin embargo, se convirtieron en un compromiso a lo largo de su vida científica. A pesar de las adversidades como mujer, asegura que también hace falta apoyo institucional y estatal para el desarrollo científico. Buena parte del equipo con el que cuenta en el herbario más grande de la región –del que ella se encarga– lo ha gestionado a través de proyectos de cooperación.

¿Cómo surge el interés por dedicarse a estudiar biología?

Desde que comencé a estudiar, casualmente tengo hermanos médicos. A mí siempre me dijeron que estudiara medicina, pero desde que yo me crie siempre tuve amor por las plantas. Siempre me fui por la línea de la ciencia biológica.

¿Con cuántas compañeras inició la generación de su profesión?

Siempre predominaron los hombres. Al menos en la escuela actualmente siempre hemos sido menos mujeres. Cuando yo estudiaba fue difícil porque venía de San Miguel, en la carrera siempre tuvimos problemas, costaba que me reclasificaran para ganar un plaza y ya graduada. Siempre me posicionaron con el menor salario.

En su área de estudio, ¿considera que hay una brecha salarial entre hombres y mujeres?

En la universidad, no, porque los profesores están en determinadas categorías y ganamos lo mismo. La única diferencia es que de nada sirve que nos vayamos a preparar porque ganamos lo mismo que unos que jamás dieron la vuelta ni a la esquina de la universidad. Ese es un problema fundamental, porque yo sacrifiqué tanto para ganar lo mismo que otro que no ha hecho la diferencia, que no asesoró tesis, que no generó proyectos, que no generó documentos, que no hizo nada. A nosotras no nos reconocen como investigadoras por lo que vamos haciendo. Tampoco hay nombramientos ni reconocimientos monetarios.

¿Cómo ha compaginado su labor como profesional y su vida como madre?

Gracias a Dios, mi familia siempre me apoyó, sin ellos yo no hubiera podido superar un montón de obstáculos. Luego de que mis hijos crecieron, siempre me apoyaron y me dijeron “métale mami, hágalo, luche”. Ellos siempre fueron como el sustento. A veces les decía que no les podía cocinar porque tenía cosas de la universidad, pero ellos siempre me respondieron “mami, no te preocupés”, y así una va solventando ciertas situaciones. Cuando veo para atrás, porque comencé como auxiliar de docencia e investigación, jamás me imaginé que hubiera llegado a ser directora de la Escuela de Biología. Eso fue lo más que me permitieron, porque cuando uno hace la diferencia ponen tantas trabas que no lo dejan superarse. Hasta donde he llegado me siento satisfecha por los logros alcanzados, porque he tenido reconocimientos de personas a escala internacional.

La Universidad Autónoma de Barcelona me dio un reconocimiento por la elaboración de un programa de maestría. Asimismo, elaboré los programas que se implementan en la Escuela de Biología; sin embargo, no he recibido nada actualmente más que mi satisfacción personal.

¿Cuáles son los retos para las mujeres que desean dedicarse a esta área científica?

El reto principal que tenemos las mujeres es creer en nosotras mismas. Debemos confiar como mujeres y como ese ser que tiene la capacidad y sensibilidad tan especial. Uno desarrolla a través de la historia y la vida misma ese sentir y pensar que nos dice “yo puedo irme de este lado”, ese sentido de estar siempre en la búsqueda. Si a usted le dicen “mira, esto no lo puedes hacer”, usted tiene que demostrar que sí sirve para algo. Entonces, eso de que las mujeres no servimos para nada ya quedó aparentemente en el pasado, pero la realidad es otra. Las mujeres jóvenes y mayores deben buscar sus aspiraciones, vuelen y piensen que sí pueden. Incluso las mismas mujeres nos vapuleamos y ese es un problema tan fundamental, es muy triste. Repito, las mujeres debemos ser más solidarias, más amigas, más hermanas; pero no lo hemos logrado. A veces somos más machistas que los hombres.

Yo incito a las mujeres a que no doblen la rodilla, no doblen el brazo, no doblen la cabeza. A mí me dijeron que ni a licenciada iba a llegar y yo saqué mi maestría. En Costa Rica me dijeron que si hubiese habido doctorado ahí mismo me dan el título de doctora en Ciencias Biológicas. Luego tuve la posibilidad de ir por un doctorado, pero aquí (UES) me pusieron muchas trabas y ya no pude irme. Valoré la situación de mis muchachos, mi niña estaba pequeña y había dejado al varoncito chiquito de días de nacido. Uno hace tremendos sacrificios para conseguir algo, y ellos lo agradecen y lo reconocen.

Lee también

Comentarios