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Adolescencia: gustos y aversiones alimentarias

Una época de importantes cambios fisiológicos en la que las necesidades nutricionales se ven incrementadas. Pero también es una etapa en la que se adquieren gustos y aversiones alimentarias que pueden ser perjudiciales.
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Adolescencia: gustos y aversiones alimentarias

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La adolescencia se caracteriza por ser un período de madurez sexual, funcional y psicológica. Fruto de la aceleración del crecimiento, las necesidades nutritivas de los adolescentes también se ven incrementadas.

Por ello, es propio de esta etapa la adquisición de nuevos comportamientos, aunque “a menudo contrapuestos a los del adulto como forma de expresión a su identidad por parte de los adolescentes”, sostiene Laura González, responsable de Salud y Nutrición de Nestlé. Se trata de un período muy influenciable en el que “se pueden adquirir gustos y aversiones alimentarias que perdurarán en la edad adulta”, añade.

Problemas nutricionales

La adolescencia es una etapa de rebeldía en la que se suele abandonar el consumo de algunos alimentos, al tiempo que se aumenta la ingesta de otros como snacks, comidas rápidas, bebidas azucaradas e incluso alcohólicas, que son de bajo valor nutritivo.

Ante esto, es necesario mantener hábitos saludables en casa, comprar y tener a su disposición solo aquellos alimentos que queramos que coman y “predicar con el ejemplo”.

Como padres de familia es necesario poner a disposición comida simple y atractiva, desde frutas y verduras ya cortadas hasta batidos, barritas integrales, sopas y sándwiches.

Recuerda que, a la vez que crecen sus necesidades nutricionales, los adolescentes enfrentan retos emocionales que pueden provocar que coman más de lo que necesitan, se salten comidas o hagan dieta. Por ello, es importante vigilar cualquier patrón de alimentación que no sea saludable.

Nutrientes indispensables

Las proteínas: Su función final es sintetizar nuevos tejidos y estructuras del organismo.
Las vitaminas:  Intervienen en los procesos metabólicos muy activos durante la adolescencia.

Los minerales: Cruciales en el funcionamiento correcto de los sistemas enzimáticos; a destacar las necesidades incrementadas de hierro (especialmente en las chicas, debido a las pérdidas en la menstruación).

El hierro:  Alimentos ricos en este nutriente son las carnes rojas, el hígado o embutidos. Se pueden consumir una vez a la semana. Las legumbres son alimentos también ricos en hierro, pero de menor biodisponibilidad. Si los consumimos con alimentos ricos en vitamina C, como, por ejemplo, las frutas cítricas, se favorece su absorción.

El calcio: En la adolescencia sus necesidades se incrementan y son más altas que las del adulto debido al desarrollo del esqueleto. En el adolescente son necesarios unos 1,200 miligramos. El pico de masa ósea se adquiere entre los 25 y los 35 años; por ello, es importante asegurar el correcto aporte de calcio.

El zinc:  Un mineral básico para el crecimiento. Contribuye al desarrollo sexual y al mantenimiento de los tejidos. Se puede encontrar en alimentos de origen vegetal o en las semillas de los vegetales.

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