¿Afecta el embarazo a los hombres?

La aventura de ser padre primerizo es una experiencia única. Pero, en ocasiones, suelen ocurrir cambios a nivel psicológico, como el síndrome de Couvade.
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Algunos padres frente al nacimiento de un hijo suelen referirse en términos de competencia entre la pareja por desear la exclusividad de la “posesión del hijo”.De acuerdo a Jorge L. García Meléndez, terapeuta clínico de orientación psicodinámica, no todos lo padres aceptan la renuncia a su falta de capacidad de tener hijos, ya que se sienten excluidos del proceso de gestación del bebé e inconscientemente compiten con la madre.

Muchos padres, probablemente, muestren orgullo de haber acompañado en la sintomatología de embarazo de sus parejas, lo delicado es que también pueden en ese proceso estar, sin darse cuenta, compitiendo para ser el mejor.

El síndrome de Couvade se manifiesta a través de reacciones psicosomáticas: naúseas, mareos, cansancio, hinchazón y dolores de espalda baja, explicó el especialista.

En algunos casos, cambios de humor, celos, mayor irritabilidad a factores de la pareja que antes no se presentaban.

Cambios a nivel fisiológico

La sexóloga Núria Jorba, explicó para El País Internacional, que el embarazo también parece tener efectos incluso a un nivel más fisiológico. “Hay que comentar que al padre unas semanas antes del parto le aumenta en su cuerpo un 20 % la prolactina y se dobla su cantidad de la hormona cortisol”.

La experta aseguró que “el cuerpo es inteligente y se prepara para saber afrontar el parto”. Por ello, de la misma forma, “cuando ya se ha producido el nacimiento, lo que ocurre es que baja la testosterona y suben los estrógenos durante unas 6 semanas, para crear el vínculo con su hijo, teniendo menos necesidades sexuales, pero sí afectivas”.

Pero ¿quiénes están propensos a padecer el síndrome?

En esencia, son hombres que están viviendo el proceso de embarazo de su pareja de una forma particular.

“Esto significa que la representación del embarazo moviliza una serie de emociones para las que no se tiene respuesta inmediata”, ejemplificó el especialista García.

El fundamento de la manifestación de este síndrome está en la ansiedad que supone la paternidad, más allá de sentirse capaz o no de ser padre, implica el temor de fallar como tal.

El psicoterapeuta reitera que “la paternidad tradicionalmente masculina supone la creencia de que ser padre significa ser un proveedor. Las nuevas masculinidades suponen que la vivencia de la paternidad signifique un momento para conectar con emociones que han estado ‘vedadas’ y abrirse a la experiencia de la paternidad”.

La importancia de la comunicación

El síndrome puede evitarse fortaleciendo la comunicación de pareja, se trata sobre todo que la experiencia de la paternidad se viva emocionalmente completa junto a la pareja.

Esto no supone sobrecargar a la pareja, sino que ambas partes puedan expresar lo que sienten del momento que se está viviendo.

“En mi experiencia, he tenido la oportunidad de trabajar con padres que han manifestado síntomas como naúseas, vomito, ‘asco’ a comidas antes preferidas y dolor de espalda baja”, señaló el psicólogo. En esta etapa los padres también pueden experimentar diversas emociones que han estado presentes desde la infancia y a manera de rastreo, se visibilizan emociones relacionadas al propio padre.

Comunicación
La comunicación y el involucramiento del padre en esta etapa del embarazo implica vivir el proceso de manera activa, para que la experiencia sea también gratificante desde el posicionamiento de este nuevo “ser” padre signifique.

Prolactina
Esta hormona aumenta hasta un 20 % en el período de embarazo de la pareja, apuntó El País Internacional. Gracias a ella, se desarrollan instintos paternales o a disminuir el instinto sexual durante los meses de gestación.

Testosterona
Durante el embarazo, la testosterona desciende y tiene un nivel bajo durante las tres semanas previas al parto, llega a ser hasta un 33 % menos, señaló El País Internacional.

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