Conductas tóxicas, lo que debes evitar

Quejas, amargura y prepotencia son defectos que constituyen a las personas tóxicas. Establecer límites es fundamental para evitar que te arrastren a su mundo. Busca que te sumen, no que te resten.
Enlace copiado
Conductas tóxicas, lo que debes evitar

Conductas tóxicas, lo que debes evitar

Enlace copiado
En la vida cotidiana no se puede evitar encontrarse con personas problemáticas: vecinos, compañeros del colegio o trabajo, profesores, parientes que siempre te echan la culpa de todo... Todas estas personas que calificas como tóxicas pueden llegar a producir malestar, pero algunas llegan hasta arruinar la vida de otros, destruir sueños o alejarte de las metas que te propones.

En el libro titulado “Gente tóxica y más gente tóxica” del psicólogo y escritor Bernardo Stamateas, se contemplan las conductas del ser humano en un estado pleno y con componentes tóxicos. Según lo que sostiene el autor es que los individuos siempre están en un extremo: los que viven en el placer absoluto y evitan el dolor o viceversa; los independientes que nunca piden ayuda; y/o los que son totalmente pasivos y dependen de otros.

Además de usar la intuición para detectar estas relaciones asimétricas, el psicólogo señala sus dos rasgos fundamentales: transmisores de culpa. Frases como “yo sufrí por ti” o “hice lo que me dijiste y qué mal me fue” son habituales en los “tóxicos”. El especialista afirma que nunca asumen responsabilidades y el problema siempre lo tienen los demás. Por otro lado, están los transmisores de miedo. Frecuente en aquellos que se apropian de los méritos ajenos y en conductas autoritarias “que engendran temor”.

Para evitar que la toxicidad te invada, Stamateas recomienda trabajar la estima que permite aceptar nuestras limitaciones y virtudes. De este modo, seremos capaces de ser activos pero también pasivos para pedir ayuda en determinadas situaciones, disfrutar tanto de la compañía como de la soledad y aproximarnos al dolor para enfrentarlo o al placer para deleitarnos.

Una vez identificada la persona dañina, la estrategia a seguir pasa por alejarse o evitar el contacto. Cuando se trata de gente que pertenece a nuestro entorno, ya sea familiar o laboral, hay que establecer límites. El especialista hace hincapié en que “el límite no limita, libera” y ayuda a mejorar los vínculos porque los tóxicos siempre invaden. Además, aconseja usar el “sí” y el “no”, de manera tajante, sin temor.

Tags:

  • bienestar
  • conductas
  • psicología
  • personas tóxicas

Lee también

Comentarios

Newsletter