Control y dominio de la relación sexual

El control y dominio en el sexo no son sinónimos.
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El primero implica la modulación de la excitación sexual que se origina a partir de un recurso muy simple: la desaceleración. Se da en la medida en que el estimulo sexual existe por el tiempo que dura. Como si dejáramos correr un tren eléctrico a merced de su batería y solo podemos controlarlo frenando o soltando el freno. De forma que en rectas se libera y en curvas frena, para que se mantenga sobre los rieles.

El dominio es una actitud donde uno determinará “qué pasará”, o bien, “que no pasará”. Desde el extremo donde uno se somete a cumplirle un servicio a su pareja, sin renunciar o bien renunciando a su dignidad personal. Hasta el otro escenario donde arrebata y prohíbe o permite todo lo que ocurra entre ellos. Por ejemplo podemos tener a uno en una actitud de sirviente. Y al otro tomando una actitud tirana.

Durante el sexo, el ejercicio del control y dominio es independiente en cada uno, pudiéndose variar sus magnitudes, dándose una gamma de diferentes resultados. Veamos las viñetas clínicas:

Viñeta clínica I.

Era un “domingo haragán” en la casa de Augusto y Cleopatra. De pronto ella le siembra un largo beso e insinuante. Se sube y frota en él acariciándolo hasta procurarle esa emoción erótica e inquietud por verla en “su traje de Eva”. Todo progresa con tal celeridad que la inserción de Augusto en Cleopatra se dio sin preámbulo. Augusto se ve sobrecogido por una excitación rápida y desmedida. Antes que pueda musitar otra palabra, todo finalizó. Augusto sorprendido y apenado; Cleopatra encendida y frustrada.

El pobre manejo del control en Augusto y el ejercicio del dominio sin permitir retroalimentación de Cleopatra los llevó a un resultado frustrante. La consecuencia de una interacción torpe entre amantes.

Viñeta clínica II

Al fin se durmió la hija de Natalia y Josué fantaseaba con este momento y quería amar a su Dulcinea. Natalia comprendió las intenciones de su compañero y le paró en seco. “Espérese que la niña tiene que estar bien dormida. Y no piense en besarme sin lavarse esa boca, ni tocarme con manos cochinas”. Hasta su regreso del baño, Natalia se deja acariciar e interrumpe: “Niño, si no me hace bien, mejor duérmase que así no me gusta. Josué: “¿Y cómo querés?” Natalia: “¡Pues, así no! ¡Huy, usted, mejor no!”

La humillación de él lo angustia hasta mostrar una torpeza juvenil. El manejo tiránico del dominio de Natalia los ha llevado a un estado miserable de descontento.

El manejo eficiente del control requiere de una comunicación eficiente para que ambos detengan o procuren suficiente excitación sexual para que la experiencia erótica individual y global sea rica y duradera. El dominio puede ser asumido, entregado o compartido con tal que la actitud sea de respeto y el compromiso busque la exaltación de las habilidades para el bien de ambos. Eso los convierte en verdaderos amantes.

El terapeuta sexual busca que todos los elementos se conjuguen y brillen en el mejor momento para que la experiencia erótica sea sublime, se fomente su unión y logre la fusión de dos personas por la piel, hasta el corazón. Tantas personas se desaguan sobre sus parejas creyéndose buenos en el amor, mientras su pareja solo espera que “termine” y le deje dormir.

Tags:

  • control
  • dominio
  • relaciones sexuales
  • estímulos

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