Cuando llega el momento del parto

La culminación del embarazo puede encerrar muchas dudas y temores que en gran medida se presentan por el desconocimiento de situaciones que aunque algunas son potencialmente peligrosas tanto para la madre como para el bebé, la gran mayoría son normales, pero al no tener la información adecuada pueden parecer angustiantes.
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Lo primero que debe tenerse claro es la edad real del embarazo, y para ello bastará recordar cuando su médico le definió que era la fecha probable de parto. No se debe tomar en el sentido de que ese día será el parto a manera de predicción sino que ese día su embarazo alcanzará las cuarenta semanas. Entonces lo importante es que cuando alcanzas las 37 semanas, a partir de ese día tu embarazo ya es de tiempo y por tanto el bebé ya estará listo para nacer.

Ahora lo que definiremos son las situaciones que normalmente deberás esperar para estas fechas y aquellas situaciones que se consideran signos y síntomas de alerta y que deben ser consultados inmediatamente.

Es normal que alrededor de las 34-35 semanas en adelante haya mucho malestar en la parte baja de la espalda y del vientre, lo cual es porque los músculos de estas zonas ya resienten el peso del bebe y además que la pelvis se abre ligeramente para permitir el encajamiento de la cabeza fetal. También se vuelve más frecuente la sensación de que el estómago se pone “duro”, pero no duele. Las contracciones que ya corresponden al verdadero trabajo de parto se presentan en el bajo vientre y la espalda de manera intermitente y estarán ocurriendo cada vez más fuertes y más frecuentes sin que se quiten. Entonces consultar por “dolores” deberá hacerse cuando ya estén por lo menos cada 10 minutos.

Si se presentan de manera desordenada sin progresar lo más probable es que sea un falso trabajo de parto y siempre y cuando todo esté bien deberá esperarse a que se regularicen para acudir al centro de atención que hayas elegido.

Es probable que puedan ocurrir algunas manchas de sangre o salida de una secreción espesa tipo “engrudo” que corresponde al tapón mucoso que sella el cuello del útero y solamente indica que el parto se producirá a corto plazo por lo que tampoco es momento de irse al hospital. Por supuesto que si lo que se observa es un sangrado franco sí debe consultarse inmediatamente.

Lo que deberá vigilarse con mucho cuidado para decidirse a consultar será si ocurre una disminución de los movimientos fetales ya que algo podría estar mal en el bebé y habrá que comprobar su bienestar. La ruptura de las membranas o “fuente” será también otro motivo expreso de consulta principalmente si el líquido es verdoso o sanguinolento.

Finalmente se pondrá atención a algunos síntomas que puedan sugerir que hay un incremento de la presión arterial tales como: visión borrosa o doble, ver “lucitas”, dolor de cabeza fuerte y dolor en la “boca del estómago” o bajo las costillas del lado derecho.

Debes aprovechar tus controles prenatales para ampliar estas recomendaciones; sin embargo, ante cualquier duda lo mejor será consultar oportunamente a un ginecólogo.

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