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Decir adiós a un hijo y ser fuertes en familia

La muerte de un hijo es un tema muy delicado para la familia, pues se involucran diversos factores que se deben aprender a controlar.
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Depresiones severas, negación, enojo, sentimiento de culpa e incluso problemas familiares son algunas consecuencias que pueden surgir luego de la muerte de un hijo. La psicóloga de adolescentes y adultos, Dina Semsch expone que a pesar que la muerte de un hijo siempre es sumamente impactante para la familia, es importante saber que las circunstancias de la muerte inciden en el impacto que genera. “No es lo mismo perder a un hijo tras una larga enfermedad, que de forma abrupta en un accidente”, comentó.

Asimismo, la especialista añadió que este es un evento que implica la reestructuración familiar y que pone a prueba la dinámica de la familia y las relaciones entre todos sus miembros. Incluso, muchas personas aseguran que el amor en la familia se ve quebrantado. “Sin embargo, no siempre es el amor el que se quebranta, muchas veces son otras cosas, como la comunicación, empatía, apoyo y la paciencia, los cuales, aun cuando el amor está intacto, son indispensables para mantener la relación entre los miembros de la familia”, dijo Semsch.

Sin embargo, eso no sucede en todos los casos. La Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC) expone que 90 % de las personas que experimentan la pérdida de un ser querido atravesará un duelo sano y que solo alrededor del 10 % de los duelos se viven de una forma extremadamente dolorosa.

Pero, ¿cómo vivir un duelo sano?, la psicóloga expresó que muchas veces las personas que han sufrido la pérdida tienen metas irrealistas y consideran que superar el duelo es que el recuerdo no duela; sin embargo, la muerte de un hijo siempre será un recuerdo doloroso.

“El cambio es cuando dejamos de resumir nuestros recuerdos a la muerte de nuestro ser querido, cuando también somos capaces de recordar con felicidad, aunque también nostalgia las cosas y momentos que compartimos. También el dolor, si evoluciona adecuadamente, va siendo un dolor menos intenso, un dolor más resignado”, dijo la especialista.

Hijos

Si la familia está conformada por varios hijos, muchas veces surge la cuestionante, ¿qué esperan los demás hijos de sus padres? Semsch asegura que lo más frecuente es que los demás hijos comiencen a sentirse invisibles a los papás, sintiéndose solos en el proceso del duelo; ya que los padres, quienes aún se encargan de guiarlos, no saben con quien compartir lo que sienten, y necesitan quien los conforte.

“En este caso lo importante es los padres se hagan responsables de afrontar su duelo sin descuidar a sus hijos todo el tiempo. Además se puede buscar ayuda o apoyo para toda la familia”, expresó.

A su vez, no se debe olvidar que “la muerte de un hijo es un evento que implica reestructuración, mucha comunicación, paciencia y comprensión para cada uno de los miembros que está viviendo el luto”, dijo.

Asimismo, según los especialistas buscar ayuda psicológica es esencial ante estos casos. Dina Semsch comparte que se debe buscar ayuda “cuando la persona dice no encontrar sentido a la vida. Cuando durante más de dos meses, existe la sensación de “no sentir nada”, o el dolor empieza a interferir en todas las áreas de su vida hasta incapacitarlo. También, cuando se tienen ideas de que no se sirve para nada, o que debería haberse marchado con su ser querido, cuando su nivel de actividad es bajo o se siente muy lento, cuando los sentimientos de culpa se encuentra en la misma intensidad que al principio, cuando la persona insiste escuchar la voz de su ser querido o, aun, verlo”.

Además, no debe olvidarse jamás que, por más duro que sea el proceso, la familia siempre es un pilar esencial, que debe servir como una luz donde todos los miembros se planteen una meta y convertir los momentos de tristeza en aprendizaje.

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