Desórdenes alimenticios en mis hijos. ¿Cómo reconocerlo?

Los problemas alimenticios no solo se dan en los adolescentes, en la actualidad notarlos en los más pequeños cada vez es más frecuente. Por ello, como padres deben estar atentos a ciertos cambios.
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Desórdenes alimenticios en mis hijos. ¿Cómo reconocerlo?

Desórdenes alimenticios en mis hijos. ¿Cómo reconocerlo?

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En países como Estados Unidos, algunas niñas expresan preocupación por su peso y la forma de su cuerpo antes de los seis años, según El País Internacional, eso sin duda conlleva un sinfín de problemáticas físicas y psicológicas.

La psicóloga y directora del Centro Psicopedagógico de Estimulación y Desarrollo (PE y DE), Alejandra Rivera, expresa: “Los hijos siempre nos pueden dejar ver si se encuentra afectados o no por grupo social relativo a su peso y cuerpo, debemos estar atentos a lo que nos dicen en este sentido, si hay alguien que dijo algo, si muestra mucho interés por la apariencia física de algún amigo, compañero o incluso por algún artista”.

 “Cuando se trata de una conducta alimentaria que no es ocasional sin importar el origen que la causa, es importante la ayuda terapéutica, pues se busca terminar con ese círculo muchas veces destructivo y evitar que se desarrolle un trastorno”.
 Alejandra Rivera, psicóloga y directora del Centro PE y DE

Asimismo, la psicóloga expone que la presencia de problemas alimenticios tiene muchas causas: emocionales, cuando se observa algún nivel de ansiedad; por desórdenes sensoriales, también puede deberse a fijación con determinados alimentos; por haber tenido dificultades en la introducción de algunos y por problemas de deglución o masticación en los más pequeños.

Cómo ayudarlos

Muchas veces surge la duda de cómo ayudar al hijo, Rivera expresa: “Dependerá de la edad y de si se trata de presión por grupo social. En este caso siempre será importante el diálogo, motivar su autoestima, asegurar vínculos y por supuesto introducir en la dieta la variedad de alimentos. Además, si se trata de un niño más pequeño, será importante ser creativo con el consumo de nuevos alimentos utilizando los juegos”.

Sin embargo, la especialista sostiene que cuando el origen se encuentra en algún desorden alimenticio que responda a lo emocional o a un desorden sensorial, se debe evaluar y dar tratamiento.

“Cuando se trata de una conducta alimentaria que no es ocasional sin importar el origen que la causa, es importante la ayuda terapéutica, pues se busca terminar con ese círculo muchas veces destructivo y evitar que se desarrolle un Trastorno de Evitación/Restricción de la Ingestión de Alimentos y otros conexos”, explica la directora del Centro PE y DE.

Por ello, la especialista rescata la importancia de la familia, dado que serán ellos quienes brindarán el apoyo necesario a sus hijos.

“Papá y mamá son los mejores y mayores motivadores. Dado que una conducta alimentaria atípica puede tener origen diverso. Conviene que en casa se revise todo aquello que pueda influir en el hijo, por ejemplo: conductas aprendidas, ansiedades, estados disfóricos, desapego e intranquilidad”, expresó.

 

Cuerpos y mentes saludables
 (tomado de El País Internacional) 
Enfatiza en su valor como persona y  no en su imagen. Usa palabras como inteligente, valiente o detallista.
Habla con tu hijo sobre lo que ve en los medios. Busca el equilibrio a través del diálogo.
Ten conversaciones sobre qué significa ser saludable. Usa frases simples como “la comida es la gasolina que necesita el cuerpo para funcionar”.
Explícale por qué necesitamos la variedad de alimentos. Asegúrate que lo entienda para que se sienta seguro eligiendo qué comer.
No uses la comida como castigo o premio. No debes asociar los alimentos como positivos o negativos.
Enséñale que no hay límites en sus sueños y aspiraciones.

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