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Determinante para una relación sexual satisfactoria

La actitud y disposición para cada relación sexual depende del resultado de las experiencias previas y de lo que busca cada protagonista. Igualmente importantes son los sentimientos con respecto al compañero sexual y sí mismo. Integramos significados y experiencias formativas del desarrollo, además de superar obstáculos inmediatos pero específicos al momento, lugar y circunstancia. Si todo va bien, termina satisfactoriamente y la disposición hacia otro encuentro será positiva.
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Determinante para una relación sexual satisfactoria

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<p><br /></p><p>Al entender a la relación sexual como un proceso, consideramos que este puede “no comenzar” y si arranca que no sepamos cómo guiarla. Una vez en la marcha, ya que es entre dos, que “se pierda el ritmo”, o que uno “deje” de funcionar. El “ritmo” se pierde si hay atropellos a los ciclos de deseo, excitación u orgasmo, de cada uno. No olvidemos que factores externos pueden “invadir el escenario” y afectarlo. Los elementos para una relación sexual gustosa son frágiles y fáciles de sabotear, arruinándose la experiencia erótica. Así es como la “advertencia de fracaso” pasa a ser “inminencia de fracaso”. Así se crea una ansiedad de diversas fuentes. En terapia sexual, encontramos 4 fuentes específicas de ansiedad que contaminan el necesario estado de relajación, o que empañan el disfrute sexual. Estos son elementos que involucran a la pareja y a cada uno. El control de estos es fundamental en una relación sexual satisfactoria.</p><p>1. La imposibilidad de la pareja de crear un ambiente estimulante y excitante. Nos referimos a que no se dé una actitud erótica apropiada, por ignorancia, prejuicios o exigencia. Como en una casa en la que los niños no tocan para entrar, o bien, en el asiento de atrás del carro estacionados en la vía pública. Cuando dudo porque no sé cómo acariciarle o qué hacer.</p><p>2. El temor a que algo salga mal. Lo que encontramos es una actitud complaciente que oculta el temor a ser rechazado. La persona se esfuerza de tal forma que su actuar sexual se convierte en una coreografía o bien en una súplica de gozo. Es frecuente que se apenen de su cuerpo o al contrario que la intención de lucir sus atributos desplace la atención a su pareja, porque la quieren asombrar y terminen aburriendo. 3. La tendencia a no disfrutar del momento o pensar exageradamente en todo lo que está pasando. El no dejarse llevar por la emoción, pensar qué está pasando u observar angustiadamente cómo van las cosas es una toxina a la relación sexual. Sucede con la persona con disfunción eréctil que está pendiente “a ver cuándo tiene la erección”. También en la mujer anorgásmica, quien teme que ya esté tomándose mucho tiempo y su pareja se canse o enoje.</p><p>4. La incapacidad en ambos de decirse abiertamente sus sentimientos deseos y respuestas. Cuando una pareja no se comunica lo que quiere del otro, la brecha en entendimiento y consonancia sexual se pierde. Es así como él no tiene idea de cuán excitada esta su pareja y termina eyaculando cuando ella apenas siente la impaciencia por ser penetrada. Ella no le comunica a él cómo le gustaría que se moviera por temor a que la critique, mientras tanto él la cree mojigata y aburrida. ¿Qué lección sacaremos de esto? La ansiedad echa a perder la relación sexual porque resta la capacidad para abandonarse a la experiencia erótica. Cada uno con el otro debe buscar “egoístamente” su gozo para que esto “caldee el entorno erótico” ya que el gozo se hará contagioso y global.</p><p>&nbsp;</p>

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  • mujer
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