¿ES SOLO UN MAL DÍA O DEBO REPLANTEAR MI VIDA?

Los factores que nos hacen despertar pensando en que existir es una tortura deben ser reevaluados por nosotros mismos. Es importante prestar atención a ciertos cambios.
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¿ES SOLO UN MAL DÍA O DEBO REPLANTEAR MI VIDA?

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Te ha pasado que escuchas el despertador y solo puedes pensar “otra vez la rutina”. Y de la nada te dan ganas de cambiar de casa, carro, pareja, trabajo, jefe, compañeros y de oficina. Hasta piensas cosas más radicales, como cambiar de ciudad, país, planeta y vida. Pero no estás solo.

“No hay que caer en la trampa de confundir el pensamiento con la realidad”. Frase categórica la del psicólogo Jesús Matos, experto en desarrollo personal y en gestión de la tristeza, que invita a reflexionar sobre si, realmente, todo lo que nos rodea está exactamente igual que ayer, con la diferencia de que hoy, puntualmente, nos sentimos mal: “Muchas veces no acertamos a encontrar el estímulo que dispara la tristeza, un sentimiento inconsciente, y eso nos lleva a no saber gestionarla. Por eso hay que relativizar”.

El psicólogo anima a no dejarse llevar por las sombras: “La tristeza te pide meterte en la cama y olvidarte del mundo pero, en cambio, conviene preguntarse qué se puede hacer para revertir esa situación y ponerse a ello cuanto antes”. Conviene pensar con frialdad y preguntarse si realmente tenemos motivos fundados para sentirnos tristes y, de no ser así, es fundamental relativizar y caer en la cuenta de que quizá ese sentimiento sea transitorio, puntual.

Sin embargo, el especialista recalca algunos detonantes de la tristeza esporádica:

 

El cansancio y la falta de sueño
Además de mal humor, el hecho de no descansar correctamente o de forma suficiente genera “unas sensaciones fisiológicas muy similares a las de la tristeza, que nos llevan a confundirnos”, comenta Matos. Y confirma también que ese sentimiento termina por convertirse, efectivamente, en abatimiento.

 

La resaca
“Al tratarse el alcohol de una sustancia que genera euforia en un momento dado pero que, pasado el tiempo, genera la respuesta contraria, será también un motor de la tristeza”, comenta el psicólogo, que habla de las bebidas espiritosas como sustancias depresoras.

 

La inactividad
Ese círculo vicioso iniciado por la sensación de tristeza empujará a la falta de movimiento y de actividad, reforzando los resortes de ese bucle y alejando más y más la puerta de salida.
 

La ansiedad
O la permanencia en un constante estado de “rumiación”: “Las personas más rumiativas, las que más vueltas dan a las cosas, atraviesan estados de tristeza más prolongados”, afirma el experto.

 

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