Educación mixta

La inclinación al conocimiento del género opuesto es una tendencia natural del ser humano que se despierta desde la pubertad, o antes incluso, y que se ve muy limitada en la educación separada.
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En la actualidad cada vez son más los centros educativos que contemplan la educación mixta, e incluso algunos de los que eran exclusivos de un género están empezando a incorporar la enseñanza mixta (más los masculinos que los femeninos). El modelo de educación separada ha sido causa y a la vez consecuencia de la clara separación de roles entre hombre y mujer que ha imperado en nuestra cultura.

Los partidarios de la educación separada han tenido como uno de sus argumentos fundamentales el temor al contacto con el sexo opuesto a edades tempranas. Y no se puede negar que existe algún riesgo de consecuencias indeseadas, pero tampoco se puede negar que al finalizar la etapa escolar las consecuencias indeseadas tienden a suceder mucho más frecuentemente entre los que tuvieron educación separada.

Y es lógico, no se puede tapar el sol con un dedo. La inclinación al conocimiento del género opuesto es una tendencia natural del ser humano que se despierta desde la pubertad, o antes incluso, y que se ve muy limitada en la educación separada. Cuando desaparece la limitación, esa inclinación lleva a los jóvenes, de una forma brusca, a un terreno que no conocen y para el que, a lo sumo, solo recibieron, si acaso, alguna mínima preparación teórica.

Pero el problema se incrementa en la actualidad debido a que la tecnología sirve en bandeja en forma virtual aquello que se obstaculiza en la vida real, de modo que no es necesario esperar al final de la etapa escolar para entrar de lleno y sin freno en un terreno que se debió ir conociendo poco a poco.

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