Educar los sentimientos

Enlace copiado
Enlace copiado
El sentimiento surge como resultado de una emoción que determina el estado de ánimo, los positivos promueven buenas obras y los perjudiciales fomentan malas acciones. No podemos evitar que nuestros hijos sufran desilusiones o frustraciones, pero sí podemos acompañarlos en el proceso de entendimiento y manejo de los sentimientos. Desde cero hasta dos años, la seguridad del afecto de la madre les permite desarrollar su inteligencia, la cual estará muy ligada a la educación de los sentimientos; desde los dos hasta los seis años, la fuerza educativa radica en la satisfacción ante los elogios; entre los siete y nueve años, se vuelven jueces y reflexionan sobre su libertad, aparece el orgullo y la vergüenza. Es hasta los 10 años que los niños comienzan a darse cuenta de que los sentimientos deben controlarse, ya que son capaces de integrar sentimientos opuestos. Al llegar a la adolescencia los sentimientos fluyen con mucha fuerza y con una extraordinaria variabilidad. Muchos son rebeldes por no poder controlar los sentimientos ni comprender su complejidad. ¿Cómo ayudarles? Por medio de cuentos puedes enseñarles a reconocer emociones y darles nombre: alegría, tristeza, cólera, miedo, sopresa. Pídele que te cuente en qué momento las ha sentido o si las ha distinguido en otras personas (para generar empatía), anímalo a expresarse y a utilizar gestos para identificarlas porque requiere de nuestra parte una escucha atenta para poderlos orientar y para enfrentarlas: “no puedes hacerte daño ni a nadie más, ni tirar cosas cuando te sientas enojado; mejor corre en el jardín, dibuja lo que sientes o arruga papales”. Cuando tu hijo logre controlar una emoción, felicítalo. Recuerda siempre que debes ser su ejemplo.

Tags:

  • ser padres
  • sentimientos
  • educacion
  • entendimiento
  • hijos

Lee también

Comentarios

Newsletter