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El apego seguro en tu bebé

El apego seguro desempeña un papel muy importante en el desarrollo del bebé y su evolución hacia el crecimiento y la madurez emocional. Analizamos este tema a través de cinco preguntas.

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El apego seguro en tu bebé

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La psicóloga española Paula Martín de Bustamante explica detalladamente la importancia del apego en el bebé.

Las relaciones de apego tienen diversas funciones, y en el bebé esto se traduce en la búsqueda de proximidad con su madre; entre más pequeño sea, más sentirá esta necesidad. Esto será lo que garantice su supervivencia y sus buenas relaciones a futuro.

Según la experta, no es casualidad que el sistema de apego sea sensible a las señales de peligro y que su activación implique emociones como ansiedad o miedo ante la amenaza de separación.

La socialización es un proceso muy natural y será muy sencilla si el niño ha logrado establecer un apego seguro y bases sólidas de relaciones. Es importante no forzar al niño, ya que cada uno tiene su ritmo. “Unos serán más tímidos que otros y puede que les cueste más abrirse a los demás conforme van creciendo. Respetar las individualidades de cada uno y tener expectativas realistas aliviará la tensión que muchos niños tienen en situaciones sociales”, explica por eso es que muchos bebés son “uraños”.

Entre los ocho y 12 meses, los bebés “saben que mamá existe aunque no la puedan ver” porque está en el trabajo y, al regresar de este los niños se vuelcan a sus brazos, exigiendo sentirse seguros a su lado.

Según De Bustamente, “el apego es un sistema innato presente en todas las personas desde su nacimiento. Es lo que motiva al bebé a buscar el contacto con su madre”.

Durante este período, hay reacciones de ansiedad y enfado ante la separación de la madre. Todas sus acciones (gatear, manipular objetos) están orientadas a conseguir mayor presencia de la madre.

Estas son las 5 preguntas:

¿Qué efecto provoca en padres e hijos la ruptura del vínculo diario?

La ruptura del vínculo no debe producirse. El vínculo se mantiene más allá de separaciones físicas o temporales. Un vínculo sano sería el que soporta esa separación y en el encuentro responde de manera afectuosa.

¿Y los abuelos?

Los abuelos han pasado a formar parte fundamental de las familias. Se recurre a ellos en situaciones de necesidad e incluso son muchas las familias que dejan a los niños a cargo de estos para poder irse a trabajar. Los abuelos representan la unión con el pasado y transmiten sentimientos de pertenencia al linaje familar. Son un agente educativo muy potente y los responsables de trasmitir valores de una generación a otra. Además, los abuelos forman parte del proceso de socialización de sus nietos, transmitiendo información sobre la familia y su pasado. Son también un modelo, ya que los ven como personas sabias y fuertes.

¿Cómo desligarse del hijo tras los primeros meses?

La reincorporación al trabajo remunerado y la consiguiente separación del hijo puede llegar a generar mucha preocupación. Cuando dos personas están unidas por un vínculo afectivo muy fuerte, la separación se convierte en una fuente de ansiedad. No es recomendable ni realista que se fuerce una independencia precoz. Durante los primeros años, sobre todo los tres primeros, el niño es totalmente dependiente de su figura de apego. Sobre esta recae la responsabilidad de generar en el niño interés por su entorno y ganas de investigar. Si el apego se ha establecido de manera sana, existirá una motivación innata en el niño por conocer su entorno, siempre con la posibilidad de volver a su base segura (madre, padre, abuelos…). La situación ideal pasaría por exponer a los niños a niveles de ansiedad tolerables por ellos e ir aumentando la intensidad poco a poco. Hay que tener en cuenta las individualidades de cada uno, respetar sus tiempos y validar sus emociones. Cuando un niño (y su madre) sufre con la separación, es necesario un contacto físico y verbal especialmente intenso cuando se reúnen de nuevo. Cuanto más larga haya sido la separación, más largo e intenso será el contacto posterior.

¿Guardería, sí o no? ¿Cuidadora en casa?

Las guarderías (ahora llamadas escuelas infantiles) cumplen con una necesidad social fundamental. La mujer lleva muchos años dentro del mercado laboral y a los niños los tiene que cuidar alguien. Donde mejor está un niño, sin duda alguna, es con su madre. Es la persona que mejor lo conoce y que mejor sabe responder a sus necesidades. Nunca estará mejor atendido que con ella y el contacto permanente facilitará el establecimiento de un apego seguro. Sin embargo, son muy pocos los hogares que se pueden permitir tener un solo sueldo, por lo que la madre también tiene que trabajar. Ante esto, lo ideal sería que el niño se quedara con los abuelos o con una niñera de confianza. Cuando nada de esto es posible, las escuelas infantiles resultan la única opción viable para muchas familias. Por suerte, ahora contamos con escuelas infantiles muy buenas y con gente formada y capacitada para cuidar muy bien de nuestros hijos. Sin embargo, se debe recalcar que son una solución a un problema social, y no una solución para los niños. Los niños menores de tres años no socializan como los adultos y no “necesitan” estar en contacto con otros niños. Lo que necesitan es una persona que los conozca y que sepa cubrir sus necesidades emocionales y físicas.

¿Qué características tiene el apego en el triángulo niño-madre-padre?

El apego es un sistema innato presente en todas las personas desde su nacimiento. Es lo que motiva al bebé a buscar el contacto con su madre y comunicarse con ella. La calidad de las futuras relaciones depende de cómo se estableció esta primera relación, normalmente, con la madre. Cuando las figuras de apego responden a las demandas del bebé de manera sensible, se genera lo que se denomina “apego seguro”. Este apego permite que los niños sean capaces de gestionar adecuadamente las emociones negativas y amplificar las positivas en su beneficio. La colaboración de las figuras de apego para hacer frente a emociones como el miedo o la ansiedad facilita la creación de una base segura que permitirá investigar el mundo y generar relaciones positivas. Al estar junto a su madre, el bebé tiene asegurada protección y alimentación, por lo que su supervivencia garantizada.

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