El colesterol de los alimentos ya no se restringe

Al principio de este año, la agencia que emite las recomendaciones dietéticas de la población en Estados Unidos dictó una nueva recomendación en torno al colesterol de la dieta. Esta nueva recomendación va en contra de todo lo que la gente ha escuchado durante muchos años, ya que afirma que el colesterol de la dieta no tiene ninguna relación directa con las enfermedades cardíacas tales como los infartos y derrames cerebrales, y que por lo tanto, ya no se debe colocar un límite al colesterol que ingerimos de los alimentos.
Enlace copiado
El colesterol de los alimentos ya no se restringe

El colesterol de los alimentos ya no se restringe

El colesterol de los alimentos ya no se restringe

El colesterol de los alimentos ya no se restringe

Enlace copiado
De forma tradicional, su médico le ha dicho siempre que no se debe consumir más de 200 mg de colesterol diarios. Sin embargo, en los últimos años, un estudio tras otro demostró que el colesterol presente en los alimentos no tenía una relación directa sobre los niveles de colesterol en sangre. De esta forma, por ejemplo, se demostró que una yema de huevo diaria no aumentaba el riesgo de infartos, y que las personas no se morían con mayor frecuencia a causa de este alimento. Incluso, hay reportes de casos excepcionales, de personas con conductas alimenticias equivocadas que comían más de 10 huevos diarios, sin que esto representara un riesgo cardíaco. La explicación de estos hallazgos radica en que el colesterol en nuestra sangre se fabrica en su mayor parte en el hígado, a partir de grasas que circulan en nuestro cuerpo, en lugar de utilizar cantidades importantes del colesterol derivado de los alimentos que consumimos. Sin embargo, los triglicéridos, y las grasas saturadas, que son otras formas de grasas en los alimentos, sí ocasionan de forma directa el aumento de colesterol en sangre, y por lo tanto, aumentan nuestra probabilidad de muerte o de enfermedades cardíacas.

Los triglicéridos no solo están presentes en las frituras o la comida rápida. Mucha gente no reconoce que cuando consume té helado, gaseosas, refrescos naturales, fruta, pan francés, pan simple, bebidas hidratantes, etcétera, en verdad está consumiendo azúcares, que en nuestro organismo serán utilizadas por el hígado para fabricar una enorme cantidad de colesterol. Hay una estrecha relación entre las gaseosas y bebidas azucaradas con el hígado graso, obesidad, diabetes, y otras enfermedades crónicas. Otras fuentes importantes de triglicéridos son las bebidas alcohólicas, el chocolate, y el aceite de coco, que la industria utiliza para elaborar galletas, y alimentos procesados.

Las grasas saturadas, también llamadas “Trans”, presentes en las margarinas, en el pan simple o dulce, reposterías, papas chips, etcétera, son de especial cuidado, ya que ocasionan la elevación de grasas nocivas para la salud de nuestro corazón, disminuyendo al mismo tiempo las grasas protectoras, algo que no ocasionan los aceites líquidos del supermercado.

Por lo tanto, la próxima vez que elija sus alimentos, preocúpese menos por el colesterol de la etiqueta, evite los alimentos que son fuentes de otras grasas nocivas, consuma menos harinas y azúcares e incorpore hábitos saludables como el ejercicio y la reducción de peso, ya que a mayor edad, y con mayor frecuencia en las mujeres, el colesterol puede aumentar en nuestro organismo, y ocasionar junto a otras enfermedades, como la diabetes, serios problemas en nuestra salud y calidad de vida.

Tags:

  • colesterol
  • dieta
  • infartos
  • alimentación

Lee también

Comentarios

Newsletter