El mal de las piernas arqueadas se corrige

No tiene nada que ver con el pie “cascorvo” como se piensa. Aunque poco conocido pero tiene su nombre médico y ese es “pie genu varo”. Se trata de una alineación arqueada hacia afuera de las extremidades inferiores. Un problema que, de convertirse en patológico, se corrige.
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Cuando un niño camina con las piernas arqueadas, hacia afuera de las extremidades inferiores (con las rodillas separadas), lo primero que se le viene a la mente a quienes lo observan es llamarlo “cascorvo”. Primero que nada aclaramos: el pie cascorvo es otro problema. Al que nos referimos en esta ocasión es al “pie genu varo”.

Según aclara el doctor Ítalo Melgar Romero, ortopeda y traumatólogo de FUNTER y del Hospital San Rafael, en primera instancia “no es una enfermedad”, es parte del desarrollo “fisiológico” el cual se presenta a menudo en un niño durante el primer año de vida. “Son rodillas varas normales para esa edad”, aclara.

Pero si bien es cierto que esta apariencia “fisiológica” de las piernas es normal, no quiere decir que todos los niños nazcan con ese problema. De hecho hay quienes nacen con los pies rectos.

En general, los padres detectan la deformidad cuando el niño comienza a caminar. Pero lo normal, asegura Melgar, es que estas rodillas varas se corrijan después de los 18 meses o hasta los tres años de edad.

¿Cuándo hay que preocuparse?

La mayoría de veces esa rodilla llamada “valga” se resuelve de forma espontánea, según el mismo especialista.

Sin embargo, los padres deben tener especial cuidado, no desaparece eso aparentemente “normal” o en el peor de los casos aumentan o cuando son más acentuadas o solo presentes en una sola extremidad. Eso quiere decir que esta deformidad se ha convertido en patológica.

“Hay que sospechar que pueda tratarse de una forma potencialmente progresiva, es decir, que puede empeorar con el tiempo”, advierte el especialista.

Entre estas formas patológicas suelen incluirse la enfermedad de Blount (tibia vara), diferentes tipos de raquitismo, afecciones óseas generalizadas (displasias óseas), secuelas de traumatismos o infecciones.

Ahora bien, ¿cuándo necesitarán tratamiento? se preguntará. Y en esto hay que estar bien informado porque muchas personas, aun cuando se trata de un problema “fisiológico”, acuden a corregir con una diversidad de tratamientos tradicionales que existen, como los ejercicios de estiramiento, las cuñas internas o externas, las férulas desrotatorias o las férulas tipo “sirena”, pero el doctor Melgar aclara que su eficacia nunca ha estado demostrada. “En nuestra opinión, no son aconsejables”, sigue descartando.

Este ortopeda pone en evidencia que cuando un especialista conoce de técnicas actualizadas lo primero que hace es explicar a los padres la naturaleza de la forma de las rodillas de sus hijos y les ofrece “un control evolutivo”, para conocer si progresan o se resuelven de forma espontánea.

“En algunos casos la deformidad puede ser tan acentuada que el traumatólogo recomiende algún tipo de tratamiento, bien en forma de férulas para evitar la progresión, o bien de forma quirúrgica para corregir la deformidad”, asegura el especialista quien también realiza este tipo de cirugías en el país (epifisiodesis del fémur distal), a los niños de entre los 11 y 15 años, la edad ideal para realizarla porque a esa edad los cartílagos de los huesos de la rodilla ya han madurado (ver infográfico).

Una advertencia final es que no se desespere por tratar de corregir este problema de su hijo antes de los tres años. De hecho no existe tratamiento alguno a seguir. Solo será cuando ya tenga cinco años y vea que no ha mejorado. Y antes de que elaboren las férulas algunos expertos que se dedican a esto, no dude en buscar un especialista.

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