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“Ella en su mundo era muy feliz”

Cuando se vive con un enfermo de Alzheimer la vida se complica, pero no hasta llegar al extremo de pensar que es imposible la convivencia con un enfermo. Realmente hay muchos factores que hacen que la vida se sienta más difícil, y es que existen factores que influyen en ello, por ejemplo el aspecto económico, social, la carga física, y emocional.
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Apoyo total. Durante los 15 años que su madre, Julia Monge de Voss, sufrió la enfermedad, Yolanda Voss de Vidales la acompañó en todas sus difíciles etapas.

Apoyo total. Durante los 15 años que su madre, Julia Monge de Voss, sufrió la enfermedad, Yolanda Voss de Vidales la acompañó en todas sus difíciles etapas.

“Ella en su mundo era muy feliz”

“Ella en su mundo era muy feliz”

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<p> Sin embargo, también hay una gran lección: valorar la vida. (Es el testimonio de Yolanda Voss de Vidales, a quien el Alzheimer le dio una gran lección de vida).</p><h2>Etapas según su experiencia: </h2><p>Las tres etapas del Alzheimer son todas importantes y cada una de ellas nos enfrenta a diferentes situaciones en nuestra vida.</p><p>La primera es la de los olvidos, esos olvidos que apenas comienzan pero que nos acompañarán por el resto de la vida de nuestro ser querido. Es una etapa donde notamos “algo” sin darnos cuenta de todo lo que está pasando; que la memoria se está perdiendo por una enfermedad degenerativa, y que estos síntomas no son como creemos simples olvidos, descuidos, distracciones, o como algunas personas dicen es el carácter de la persona porque ya está bastante mayor.</p><p>Viene la segunda etapa, aún más difícil, pues la persona se inquieta mucho, se desorienta, se irrita fácilmente, desconoce la casa y desea irse para “su casa”, no nos entiende y nosotros tampoco lo hacemos con él (o con ella).</p><p>La situación puede ser cada día muy desesperante. Queremos que la persona nos entienda, cuando debería ser lo contrario: entenderlos a ellos. Ellos ya no razonan, somos nosotros los que debemos razonar y por ende comprender la situación en que ellos se encuentran. Entender nosotros que ellos ya no viven en el mundo como nosotros lo vivimos. No obstante estas personas se merecen todo nuestro respeto y amor.</p><p>Luego viene otra etapa, quizás la más dolorosa, donde sabemos que ya todo está por concluir, que ya no podemos hacer nada, sino seguir demostrando todo nuestro amor.</p><p>Una etapa donde nos sentimos impotentes, demasiado tristes al ver a esa persona amada que antes tuvo una gran energía, fuerza, que incluso nos dio la vida, y que ahora poco a poco se va perdiendo en el mundo del silencio y del olvido. Por eso debemos prepararnos también para su partida. Saber que tarde o temprano ellos se irán y que lo que hicimos por ellos en vida será lo único realmente importante y que nos puede confortar cuando ya hayan partido.</p><p>Yo disfruté a mi amada madre durante 97 años, de los cuales 15 años sufrió la enfermedad. Ella se durmió en la muerte el pasado 7 de marzo.</p><p>Fue una dura experiencia y a la vez maravillosa, gracias a Dios que me dio las fuerzas para poder cuidarla como ella se lo merecía.</p><p>Ella y su enfermedad me permitieron aprender muchas cosas, que hay mucha gente necesitada por la cual podemos hacer algo. Me permitió formar parte de la Asociación de Familiares Alzheimer de El Salvador. Me hizo una persona muy creativa, inventé cosas, canté, baile, dibujé, recorté figuras de papel, y todo lo hacíamos en conjunto con mi madre. Estoy segura de que ella en su mundo era muy feliz pues así lo comentaba y siempre lo demostraba con su sonrisa.</p><p>Por eso disfruten a sus seres queridos si aún los tienen, recuerden que a pesar de su enfermedad ellos siguen siendo personas, y necesitan de mucho amor, y seguridad, y eso solo nosotros se los podemos dar.</p><p>La enfermedad de Alzheimer es muy dura, lo sé, pero todavía es más duro olvidar la enfermedad y olvidar a quienes la sufren.</p><p>&nbsp;</p>

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