Emergencia, urgencia y consulta

<p>En los últimos años se ha producido un incremento del uso de los servicios de emergencia hospitalaria y es debido, lastimosamente y en gran parte, a un uso inadecuado de ellas. Esto tiene importantes repercusiones en la atención en salud. Por un lado, los servicios de emergencia realizan tareas propias de la atención primaria y de otros niveles de atención, lo que no facilita la continuidad asistencial necesaria para un mejor abordaje de los problemas de salud ni la educación en prácticas preventivas, cuyo lugar idóneo es el nivel primario. Por otro, dificulta la atención a las enfermedades realmente graves y potencialmente mortales ya que la saturación de las salas de emergencia repercute en la calidad asistencial. Otro de los ámbitos en que este fenómeno tiene importantes implicaciones es el incremento de los costos: Se ha estimado que la atención de una enfermedad no urgente en una emergencia es entre 2.5 a 3 veces más cara que en una consulta de atención primaria. Por ello conocer la diferencia entre los términos emergencia, urgencia y consulta no solo es importante para el equipo médico sino también para toda la población.</p>
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<p>Definimos emergencia como la situación de salud que se presenta de forma repentina, que requiere tratamiento y atención de inmediato y que tiene una alta probabilidad de riesgo de vida. Algunos ejemplos pueden ser casos que impliquen pérdida de conocimiento, abundante sangramiento, dificultad respiratoria prolongada, dolor intenso en la zona del pecho, convulsiones, electrocución, caídas desde alturas considerables, accidentes de tránsito o heridas por arma de fuego. Una urgencia es una situación de salud que también se presenta repentinamente, aunque sin presentar riesgo de vida y que puede requerir asistencia médica dentro de un período de tiempo razonable (dentro de las primeras dos a seis horas). Mientras que una consulta médica es aquella atención de un problema de salud poco complejo que amerita tratamiento, y que no se enmarca dentro de ninguna de las definiciones anteriores.</p><p>&nbsp;</p><p>El hecho desencadenante en tomar la decisión de visitar la emergencia de un hospital es siempre la percepción de síntomas que se evalúan como pérdida de salud. Esta percepción va seguida de la elaboración de un autodiagnóstico (entendido como una idea o significado de lo que le está pasando) y que se presenta como el factor determinante de la necesidad no solo de requerir atención urgente, sino también del tipo de atención urgente que se necesita. Las emergencias hospitalarias son especialmente valoradas en la búsqueda de resolver los problemas de salud por la tecnología disponible y el servicio profesional del personal sanitario, así como por su inmediatez y el encontrarse disponibles las 24 horas. Se ha encontrado que la falta de flexibilidad horaria dentro del ritmo de las actividades cotidianas (cargas domésticas, cuidado de niños, etcétera), así como la asociada al entorno laboral (horarios extensos de trabajo, miedo a perder el trabajo por ausencia, etcétera) hacen que se decida la demanda de atención urgente en este sitio.</p><p>&nbsp;</p><p>Pero si todos pensamos igual y acudimos al mismo lugar por cualquier problema de salud independientemente su gravedad, ¿habrá sistema que pudiera atendernos rápido y eficientemente? Obviamente no. Por ello se debe realizar siempre la selección médica, en la cual en una exploración rápida se determina quién amerita atención de inmediato, quién puede esperar un tiempo prudente y quién debe acudir a su centro de atención primaria. En la medida que conozcamos esto, colaboraremos como pacientes para descongestionar las emergencias de nuestros hospitales. Esto último puede, algún día, salvarnos la vida.</p><p>&nbsp;</p>

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