En memoria

El atropello de dos ciclistas en Tamanique hizo que esta última etapa de nuestro recorrido fuera en honor de todos los ciclistas y peatones víctimas de conductores irresponsables.

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Nuestro país tiene cosas tan bellas como esos verdes bosques y la vida que en ellos habita, pero también es la sonrisa que tenemos a flor de piel que, al igual que la naturaleza, cuando ya no las tengamos las extrañaremos.

Nuestro país tiene cosas tan bellas como esos verdes bosques y la vida que en ellos habita, pero también es la sonrisa que tenemos a flor de piel que, al igual que la naturaleza, cuando ya no las tengamos las extrañaremos.

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Luego de acampar y explorar el parque Walter Thilo Deininger iniciamos la última etapa de nuestro tour “Cuando calienta el sol”. Después de un buen desayuno nos dirigimos por la carretera del Litoral hacia la autopista a Comalapa, y de ahí subimos hasta el monumento Cristo de la Paz. Un total de 55.5 km y una escalada desde los 10 metros hasta los 950 metros de altura, mucha subida.

Los primeros 21 km son planos en toda la carretera del Litoral; mucho calor, nada de subidas. En realidad, prefiero el calor que las pendientes. Al llegar a la autopista a Comalapa inician las cuestas con pendientes de entre 10 y 20 grados de inclinación, y mucho calor. Extrañaba la costa. Aunque en realidad no es tanto la subida, sino lo largas e interminables que se sienten.

Triste noticia

A unos 5 km antes de llegar a Olocuilta una fuerte tormenta fue la bendición de este viaje, ya que nos refrescó y nos dio fuerzas para continuar la pedaleada hasta la capital de las pupusas de arroz, donde almorzamos y nos dimos cuenta de una triste noticia: el atropello de dos ciclistas cerca de Tamanique, La Libertad. Este suceso nos tocó, ya que el lugar estaba cerca de donde habíamos pedaleado los dos días anteriores y nos mostraba lo vulnerables que somos los ciclistas y peatones en las carreteras, pero más aún, me mostró que todavía hay mucho que hacer para concientizar a los conductores en nuestro país, no solo en el tema de respeto a los ciclistas, sino en cuanto al respeto a las leyes de tránsito. La excesiva velocidad, el uso de celulares al manejar, conducir en estado de ebriedad e irrespetar hasta la más mínima ley de tránsito son síntomas de que todavía en nuestro país no existen medidas ejemplarizantes para los que tienen el privilegio de conducir un automóvil. Conducir no es un derecho, es un privilegio y una responsabilidad.

Muchas gracias, traileros

A diferencia de muchos conductores, en mi experiencia personal, al pedalear en carretera me he dado cuenta de que los conductores de tráileres siempre dejan el metro y medio de distancia entre el ciclista y su vehículo. Esto no lo puedo decir de muchos conductores de vehículos livianos, autobuses y hasta motocicletas que irrespetan este espacio vital de los ciclistas y pasan demasiado cerca de nosotros, poniendo en peligro nuestras vidas.

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