Es “más sólida” esta nueva relación

Una relación de noviazgo de casi dos años tuvo que llegar a un infeliz término para Lorena C. (nombre ficticio). ¿La razón? Su pareja, a quien llamaremos Carlos en este relato, le fue infiel. Lorena cuenta que en ese momento sintió que lo había perdido para siempre, ya que por “orgullo” sabía que el perdón no llegaría jamás.
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<p>El único contacto que quedó por más de un año fueron correos y mensajes a su celular de parte de Carlos; mensajes como “hola, espero que estés bien. ¿Cómo están tus sobrinos, tu mamá? ¿Cómo estás tú?”, lo que Lorena evadía con un “bien, gracias”. </p><p>Lo eliminó de todo (msn, redes sociales, etcétera), pero confiesa: “Al principio me dolía bastante, pero como soy una mujer muy hermosa y popular, siempre tuve admiradores en mi entorno; ellos hacían que yo me distrajera. Sin embargo, en momentos de soledad, siempre pensaba en si él era más feliz que cuando estuvo conmigo o era infeliz”.</p><p>Pero sin planificarlo, la vida les dio otra oportunidad de encontrarse, después de no verse por más de un año. </p><p>“Un día, en un hotel capitalino hubo un evento al que él asistió por parte de su trabajo y yo por parte del mío. Yo lo vi primero. Me hice la maje. Él se acercó al lugar donde yo estaba sentada. Yo estaba supernerviosa, pero no di a demostrar ningún interés o alegría cuando lo vi de nuevo. Pero por dentro me derretía”, confesó.</p><p>Lograron darse el saludo tan esperado, recuerda que le dijo lo “linda” que estaba, se sentó a la par de ella y desde entonces comenzó a hablarle como la primera vez: con coqueteos. </p><p>“Yo no sabía que ya había cortado con su ex, por eso mismo yo fui superpedante, fría, pésima”, recuerda, “pero después me puse a pensar que el tiempo había pasado y las cosas eran como eran y no podían cambiar. Así que cambié mi actitud”. Retrocedieron en el tiempo.</p><p> “A lo mejor los dos nos sentimos como dos tórtolos colegiales enamorados. Nos comenzamos a enviar papelitos en plena actividad, descuidando el trabajo de ambos. Ahí comenzó todo”, dijo. </p><p> “El perdón pretende hacer lo que parece imposible, deshacer lo que ha sido hecho y consigue establecer un nuevo comienzo allí donde los comienzos parecían imposibles”, decía Hannah Arnendt, una de las más grandes pensadoras del siglo XX.&nbsp;</p><p>Y qué frase más sabia, pues Lorena, aparte de tragarse sus palabras de que “jamás” lo perdonaría, lo logró. No hay reproches, aunque al principio reconoció que ella era más “indiferente” con él, pero asegura que ya comprendió que para ser feliz debe poner a un lado el pasado. “En esta segunda vez nos hemos dado cuenta de que ninguno está mejor con otra persona que no seamos nosotros mismos. El verdadero amor lucha y se perdona”, analiza.&nbsp;</p><p>A un año y cinco meses de haber regresado, asegura que la relación “es más sólida, madura y jovial”. Al preguntarle sobre si cree entonces que funcionan las segundas partes, el sí no se hizo esperar.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>

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