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Hijos impulsivos, ahora es cuando debes actuar

Una acción precipitada que se produce sin pensar y que en muchas ocasiones conlleva agresividad puede ser un ejemplo de impulsividad. ¿Has notado esto en tu hijo? Descubre algunos consejos.
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Actúa sin pensar, es impaciente, desobediente, realiza cambios rápidos de conversaciones, le cuesta esperar turnos, interrumpe sin dejar terminar que otros hablen, se siente rápidamente amenazado o provocado y tiene facilidad a la frustración; estos son solo algunos parámetros para identificar si tu hijo padece un trastorno de impulsividad, según comentó la psicóloga Alejandra Rivera, directora del Centro PEyDE.

La impulsividad puede verse reflejada tanto en la adultez como en la niñez, esto, según la especialista, dependerá de la intensidad de la acción precipitada y del episodio impulsivo. Si el episodio es muy fuerte se puede controlar al menor alejándolo del lugar del evento hasta que se calme, para posteriormente poder hablar con él.

El portal especializado en psicología Psicoagnosis.es externa que normalmente la impulsividad viene acompañada de hiperactividad y déficit de atención, lo que se denomina TDAH, y esto puede ser la antesala de problemas de aprendizaje, conductas disruptivas y, más adelante, agresivas.

Papel de los padres

Al momento de notar estas actitudes en sus hijos, los padres deberán actuar siempre con serenidad y a la vez con firmeza, pero nunca perdiendo el control, aunque muchas veces parezca muy difícil de lograr, comenta Rivera.

“Si los padres pierden el control, también perderán el control de la situación. Los padres no deben olvidar ser positivos y pacientes. Su papel es también enseñar conductas alternativas”, añadió.

Asimismo, existen muchos padres que se preguntarán si estos problemas se derivan de daños neuronales. Alejandra Rivera responde que sí, pero no es un caso que se presente en todas las ocasiones.

“Dentro de los factores endógenos se encuentran los neurológicos y el temperamento, pero también existen orígenes exógenos como aprendizajes por imitación, modelos conductuales, experiencias y entornos a los que ha estado expuesto el niño”, dijo la directora del Centro PEyDE.

En el momento en que los padres deseen controlar estos comportamientos de sus hijos, deben recordar que no es que los hijos no quieran mantener todo bajo control, al contrario, ellos simplemente no pueden. Es ahí donde nace la importancia de apoyarlos.

Rivera comentó algunas estrategias útiles para ayudar a tus hijos, entre ellas destacan: actuar con serenidad y a la vez con firmeza; anticipar conductas haciendo énfasis en lo que deseamos del niño y no en lo que no deseamos, es decir, transmitir mensajes con expectativas y no con prohibiciones; no intervenir buscando hablar con el niño mientras se produce el evento impulsivo; apartar al niño cuando el evento se produzca en torno a otras personas o niños; si ha sido en casa, no prestar atención (siempre que no sea excesivo e intenso) y trasladar al niño el mensaje “hablaremos siempre que te tranquilices”.

A su vez, la especialista reitera que dentro del aprendizaje existen consecuencias de su conducta. “Cuando las cosas que hizo sean buenas, es el momento celebrar, reconocer, motivar y premiar, esto será un reforzamiento positivo y el niño verá que portarse bien es bueno, que le trae beneficios”, concluyó Rivera.

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