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«LA PORNOGRAFÍA ME ATORMENTA»

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HERMANO PABLO

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Mi problema es la pornografía de Internet. No sé cómo ponerle un alto. De verdad, este mal me atormenta desde hace ya mucho tiempo.... Ya investigué, leí libros sobre sexualidad para dejarlo, y los métodos que aplico trato de mantenerlos; pero siempre vuelvo a la rutina otra vez.

»No sé qué hacer. Ya leí los otros Casos sobre este tema, pero siento que me falta algo. Tengo decidido dejarlo, pero de alguna forma vuelvo a caer.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Lamentablemente, la pornografía en Internet se puede obtener en todas partes y por eso es muy difícil evitarla. En los Casos 7 y 186 dimos a conocer pasos específicos que cualquiera puede dar a fin de vencer ese hábito destructivo. Usted dice que ha leído esos Casos y que siente que hay algo que le hace falta. También dice que ha investigado y ha leído libros acerca del tema. Sin embargo, lo que no dice es qué pasos concretos ha dado. No menciona que haya buscado a una persona que lo supervise y lo ayude a mantenerse firme. No menciona que haya instalado algún programa en su computadora que registre esas visitas pornográficas. No menciona que haya reemplazado este hábito destructivo por un nuevo hábito positivo que ocupe ese tiempo. Y no menciona que le haya pedido a Cristo que forme parte de su vida a fin de ayudarlo a resistir la tentación.

»Muchas personas saben qué es lo bueno que deben hacer y lo malo que deben evitar. Entienden con el cerebro por qué deben o no deben hacer determinada cosa. Y bien pudieran tener el deseo de ser consecuentes mediante cambios positivos en su manera de vivir, pero al fin y al cabo no hacen nada al respecto.

»Usted no es capaz de conquistar ese vicio por sí mismo. Necesita de personas que lo conocen y que pueden hacerle rendir cuentas. Si usted no lo toma a pecho lo suficiente como para escoger a una o a dos personas que lo ayuden, entonces en realidad no quiere cambiar.

»Usted también necesita el poder de Dios en su vida. Su fuerza de voluntad humana no ha sido suficiente y nunca lo será. Sin embargo, si da pasos concretos y le pide a Dios que lo ayude, Él lo ayudará. Hay personas que quieren que Dios las ayude, pero no dan ningún paso por sí solas. Sólo esperan a que Dios haga el milagro, y luego le echan la culpa cuando no pasa nada. Dios nos dio el cerebro para que pudiéramos razonar, la conciencia para distinguir entre el bien y el mal, y pies y manos para dar los pasos necesarios en toda situación. Él nos ayudará, pero no dará los pasos que debemos dar nosotros....

»¡Comience a hacerlo hoy mismo!»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 227.

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