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La amabilidad también deja huella en tu cerebro

Mostrar gratitud y ser empático contigo y con los demás reduce la carga de estrés y las tensiones cotidianas.
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Para la psicología positiva, la bondad y la amabilidad forman parte de ese “colchón” emocional que garantiza el bienestar interno, asegura la psicóloga y escritora Valeria Sabater. El cerebro es la fuente de todo tu mundo afectivo, de tus procesos cognitivos y de esos hilos que guían tus decisiones y los actos más o menos altruistas. Un hecho que merece la pena tener en cuenta es que gran parte de esos comportamientos, basados en la emocionalidad, tienen su origen en las conocidas como “neuronas espejo”.

Estas afinadísimas estructuras que se configuran como sistema espejo permiten entender y hacer tuyas esas acciones, sensaciones y emociones que ves en los demás, conviertiéndote en un ser más social y, por tanto, guiado de forma natural por las emociones. No te limites a imitar, eres capaz de entender que tus acciones causan consecuencias en los demás.

No hay duda que la bondad crea cambios en tu cerebro. En un interesante artículo publicado en la revista Edutopía se explica que los actos basados en el altruismo y la amabilidad ofrecen un aporte de endorfinas muy poderoso al cerebro. Esa sensación de bienestar es la forma en que tu cerebro te gratifica por algo que es correcto, algo que está bien.

Pequeñas cosas, lo creas o no, generan en ocasiones grandes cambios a tu alrededor sobre los que se sustenta todo acto amable y positivo. Todo cambio inicia en ti.

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