Lo que yo no, tú sí

Será positivo que como padres nos enfoquemos en coadyuvar a que vivan, superen y aprendan de sus diferentes etapas.
Enlace copiado
Enlace copiado
En torno a nuestros hijos se producen expectativas, objetivos, deseos de que se desarrollen lo mejor posible porque así estarán mejor preparados para la vida.

Existe un íntimo y gran deseo de hacer de los hijos lo mejor y a partir de aquí se plantea el primer parámetro para superar, los padres mismos, de modo que muchas veces se pueden superponer los deseos y los fines propios a los de los hijos, o se produce una labor de impulsarlos a alcanzar cosas específicas que por motivos diversos mamá o papá no pudieron alcanzar antes; es aquí cuando corremos el riesgo de conseguir los efectos contrarios que deseamos para ellos, quiero decir, en estas circunstancias los padres desatienden a los hijos porque inconscientemente ceden al deseo de tratar de educar al hijo que a ellos les gustaría tener, a que alcance cosas particulares que ellos no pudieron, privándolo de la ayuda que necesita para desarrollarse plenamente considerándolo como: una persona con particularidades, intereses, personalidad propia, deseos, gustos, habilidades, etc, con lo cual significa que tiene un potencial propio y que conviene que nos percatemos, que sepamos distinguir cuáles son para entonces sí propiciar su desarrollo integral respetando su individualidad.

Será positivo que como padres nos enfoquemos en coadyuvar a que vivan, superen y aprendan de sus diferentes etapas (infancia, niñez, adolescencia y juventud) de la mejor forma posible, de modo que sí provoquemos que se desarrollen para llegar a la adultez y puedan estar mejor preparados para la vida.

Tags:

  • alejandra rivera
  • centro peyde
  • hijos
  • ser padres
  • adolescentes

Lee también

Comentarios

Newsletter