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¿Madre o profesional?

Algunas madres pueden sentirse culpables por dedicarse tiempo a sí mismas; sin embargo, lo mejor es centrarse en la calidad de las relaciones con sus hijos para garantizar el bienestar de la familia.
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Triunfar hoy día para la mujer (al menos para la mayoría) implica cumplir varios roles, entre ellos ser buena madre, una brillante profesional y ser independiente a nivel emocional y económico. En ocasiones son demasiados roles, exigencias y expectativas altísimas que se proponen, que al final llevan a replicar el modelo de “mujeres orquesta”. Cuando crees que no estás cumpliendo a plenitud con la prioridad entre todas tus actividades, que suele ser la atención de sus hijos, te valoras a ti misma de forma negativa.

Si consigues compaginar tu trabajo, tu pareja, tu vida social, el tiempo que te dedicas a ti misma y a tus los hijos, serás más feliz -o sentirás mayor satisfacción- que si vives de forma abnegada y con sacrificio la relación con los niños.
 
Tiempo de calidad 
Trabajar y tener aficiones forma parte de la plenitud de una persona, eres madre y también persona. Trata no solo de estar presente cuando dediques tiempo a tus hijos. Eso significa comunicación, escuchar, no tener el celular mientras estás jugando, comiendo o viendo una película con ellos. Tiene que ver con disfrutar plenamente lo que en ese momento estás viviendo con ellos. Si en el tiempo que pasas con tus hijos estás pensando en que tienes correos pendientes de contestar y cuando estás en el trabajo piensas que no eres buena madre por no poder dedicarles más tiempo a los niños, nunca estarás realmente en ninguno de los dos sitios.

Respeta tus horarios
No eres mala madre por tomarte tu tiempo: leer un rato sin que te interrumpan con voces desde otra habitación, practicar un deporte o mantener una conversación privada sin tener a tu hijo persiguiéndote por la casa. Si educamos a los hijos estando siempre disponibles cada vez que nos busquen, entenderán que ellos merecen siempre nuestra atención y sus necesidades se convertirán en exigencias. Incúlcales la paciencia, saber esperar, que existen otras personas que también demandan nuestra atención.

No renuncies a una cena romántica
Tampoco renuncies a un paseo con tu amor o a estar momentos a solas con tu esposo o con amigos. Es muy frecuente ver cómo parejas que tienen hijos terminan durmiendo con ellos en la cama, haciendo absolutamente todo con los niños. La complicidad de la pareja termina por desaparecer, incluso el romanticismo. Pero el tiempo es cuestión de matemáticas: si dedicas 24 horas a los hijos, te quedan cero para estar a solas, hablar de temas de mayores, ver películas que no sean dibujos animados y besarse con pasión.

Recuerda darte valor 
Tienes valía por muchas otras cosas. Eres grande, brillante, imperfecta, graciosa, cariñosa, organizada, lectora, buena amiga, paciente y muchas otras virtudes que pueden tener que ver o no con la idea de ser madre. No todo lo que le ocurre a tus hijos es responsabilidad tuya. No te sientas mal si el niño tiene un conflicto con un amigo o si no tiene éxito en un deporte. Enséñale a pedir perdón, a resolver problemas, a ser reflexivo.

Tags:

  • mamá
  • plenitud
  • mujer
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