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Me cuestan los números, no los entiendo...

“Me cuestan los números, no los entiendo.” Esta es una expresión muy común en los niños y adolescentes, pero es más común todavía que los padres no asociemos esto a una posible dificultad de aprendizaje.
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La discalculia es una dificultad específica para el aprendizaje de la aritmética y el cálculo numérico, tiene una base neurobiológica que se presenta en niños con una inteligencia normal y una escolaridad apropiada, pero que, sin embargo, al padecerla se evidencia una repercusión negativa en el rendimiento académico.

Las manifestaciones clínicas de la discalculia varían según la edad y el nivel de escolaridad. En la educación infantil, no entienden los conceptos de “más que” o “menos que”. En la educación primaria, falla la aritmética básica, hay poca noción del concepto de cantidad, incorrecta ejecución de ejercicios aritméticos y falta de habilidad para contar.

Quienes lo presentan cometen errores en cálculos, necesitan de la calculadora para sumas sencillas y no han automatizado hechos aritméticos, presentan dificultad en la resolución de problemas, no saben usar la estimación, etcétera.

En esta etapa, el alumno discalcúlico siente un rechazo hacia la asignatura y a veces ansiedad, es aquí cuando se suele decir “a mi hijo no le gusta la matemática”, y se deja el problema para toda su vida; sin embargo, es posible contribuir a que tenga una vida escolar normal mejorando su rendimiento a través de una intervención terapéutica que tiene como contenido una reestructuración cognitiva.

Tags:

  • ser padres
  • discalculía
  • escolaridad
  • hijos
  • números

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