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Mi hijo está en la pubertad, ¿qué hago?

Los padres siempre están alertas respecto a las etapas por las que atraviesan los hijos; sin embargo, nunca se está preparado y surgen muchas dudas como: ¿qué puedo hacer para estar cerca? ¿Qué actitud se debe tomar? En breve te comentamos.
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Mi hijo está en la pubertad, ¿qué hago?

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“La pubertad es, ante todo, un conjunto de cambios fisiológicos que incluyen el desarrollo de características sexuales primarias y secundarias, así como también la acompañan cambios en la composición corporal. Sin embargo, debido al tránsito que supone de la niñez a la adolescencia, de forma conexa también se producen cambios psicológicos y sociales con los que el ahora adolescente se enfrenta. Algunos encuentran su espacio, su identidad gradualmente y otros pueden tener problemas para ello”, expone la psicóloga y directora del Centro PE y DE, Alejandra Rivera.

En esta etapa, los padres deben actuar como guías, con la finalidad de tener una conexión entre amistad y disciplina. Según especialistas, la pubertad comprende la etapa entre los 10 y 16 años. Claro está que el propósito de los padres debería ser influir de forma positiva en los menores para que, al momento de llegar a la adolescencia, sus decisiones sean las adecuadas.

Asimismo, todas las instancias que acompañan los niños diariamente, partiendo por el colegio-casa, deben deberán involucrados, dado que la comunicación entre ambas partes dará el mensaje correcto. Sin duda, el rol de los padres dentro de esta etapa es prioridad, no solo por el papel intrínseco, sino por ser la guía y motor al momento de encontrar su identidad.

Al preguntar a la especialista cuál sería la orientación ideal para esta etapa, Rivera responde que es la comunicación. “Es importante buscar la confianza para poder hablar de los cambios que el hijo está experimentando, que no solo son físicos, también psicológicos, porque la estructura del pensamiento empieza a cambiar, la búsqueda del ‘yo’ se pone en marcha; además, se producen cambios sociales en donde los padres pueden observar la importancia que adquieren los grupos sociales para el adolescente, algo que no ocurría en la misma medida cuando era niño, donde la máxima importancia estaba en torno a mamá y papá”.

Problemas

El problema de muchos padres es no enterarse de que algo anda mal en la vida del menor. Alejandra Rivera expone que existen algunos indicadores que en esta etapa revisten de cierta normalidad, en el sentido de que son esperables cambios emocionales debido a factores madurativos; no obstante, esto no debe adquirir una alta recurrencia ni intensidad. “Tanto los desafíos, malas conductas, impulsividad, cambios en estados de ánimo deben ser ocasionales y no que tengan la frecuencia como para que podamos definir al adolescente con esas características”.

Asimismo, muchos padres comentan que uno de los retos es “hablar” con sus hijos; sin embargo, Rivera expone que cuando ellos no quieren hablar es importante dar el espacio, respetar y ser pacientes. “Será positivo dejar planteada la disposición, la apertura, el deseo de comunicación y de acercarse al adolescente, porque el hablar sobre el tema y los cambios no debe ser una imposición; ganaremos muy poco así”.

Además, la especialista expresa que los padres deben mostrarse interesados, abiertos, dispuestos a hablar, a aconsejar, pero siempre conviene guardar los espacios propios del hijo, ser paciente y esperar cuando esté listo a hablar de todos aquellos cambios, confusiones y necesidades con las que se encuentra.

Tags:

  • ser padres
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  • pubertad
  • Psicóloga Alejandra Rivera
  • Centro PEyDE

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