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Mi hijo le hace bullying a los demás, ¿qué hago?

Cuando el protagonista de una acción tan dañina como el bullying es tu hijo, muchos factores negativos se ven desencadenados en el ámbito familiar y escolar. Incluso, una especialista destaca que este es un símbolo de debilidad en el menor.
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El bullying, también conocido como “acoso escolar”, puede ser sumamente nocivo para sus víctimas. Incluso, se habla hasta de suicidio como una de sus consecuencias. ¿Qué hacer si descubres o sospechas que tu hijo es un acosador? La psicóloga y directora del Centro PE y DE, Alejandra Rivera, asegura que es necesario “hablar con él para que eso termine, dejando claro que estarás atento para que ya no se produzca, pero además hay que orientarlo de modo que pueda comprender que no gana buscando estar por encima de los demás, de hecho, debe saber que hacer bullying a otro compañero no lo hace más fuerte, al contrario, lo hace más débil”.

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Entre algunas características del bullying destacan las burlas, amenazas, agresiones físicas, falta de sensibilidad, apatía y falta de solidaridad.

¿He sido un mal padre?

En padres sensatos, esta es una de las preguntas que más resuenan.

“No ha sido un mal padre, pues cada caso en particular de acoso escolar tiene causas distintas. Es verdad que una de ellas puede ser los modelos conductuales a los que el niño o adolescente ha estado expuesto, en donde ha recibido mensajes de papá o mamá de la agresividad... Pero también hay otras causas hasta de tipo neurológico. Por ejemplo, un alumno que tenga Déficit de Atención con Hiperactividad es más propenso porque es inquieto y tiende a tener menos control de sus impulsos, de modo que sus interacciones se influencian bajo ese contexto”, explica la experta.

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Respecto a los castigos, Rivera destaca que la severidad no es un término bajo el cual haga una asesoría a los padres, pero sí indica que antes de ejercer un castigo es mejor hablar con el hijo y determinar límites, haciendo énfasis en que estará atento a que eso se cumpla.

Reparar los daños

Lo primero que hay que hacer para reparar los daños es acudir, junto al hijo, donde está la víctima, para que el menor reconozca el error. Luego, él debe pedir disculpas y asumir responsabilidades, “sobre todo con preadolescentes o adolescentes”.

A su vez, será necesario brindarles un poco de potestad a los tutores o maestros que noten estas actitudes en tus hijos, para que así determinen límites.

“De hecho, por varias razones los maestros deben ser parte de la solución. El bullying se produce en el entorno escolar, pero además es un fenómeno que no se debe abordar de forma particular con el acto de acosar reiteradamente a otro ni tampoco solo por la víctima o el acosado, porque también se involucran quienes de forma indirecta participan con su consentimiento o con su indiferencia”, expresó Rivera, y añadió que el bullying no es una cuestión de individuos, es un fenómeno grupal.

Si no se toman acciones inmediatas, las consecuencias pueden ser alarmantes. “Estas no serán buenas si continúa haciéndolo y crece sin ser orientado para que eso cese; afectará sus relaciones sociales, el desarrollo de la empatía, el respeto hacia los demás, limitará su capacidad de convivencia asertiva”, aseguró Rivera.

Sin duda, es necesario poner pausa a este fenómeno y guiar a los hijos en un esquema de amor por el prójimo. Estas acciones pueden causar consecuencias graves al autoestima de la víctima. No permitas que tus hijos sean parte de esto.
 

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