Mitos y realidades sobre la estimulación temprana en los niños

Descubre la manera adecuada de cómo brindar ciertos estímulos a tus hijos para que potencien su desarrollo intelectual.
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La estimulación temprana consiste en proporcionar al bebé y al niño un entorno rico en estímulos intelectuales y físicos de calidad. Esto incluye un conjunto de actividades que pueden ser aplicadas desde el nacimiento hasta los seis o siete años, cuando existe mayor plasticidad cerebral.

Conoce la verdad al respecto y en qué casos puede beneficiar a tu hijo.

Mito 1: Entre más pronto se desarrolle un niño es mejor

El modelo mecanicista de educación que se basa en ciertas metas u objetivos que todos los niños deben alcanzar ha sido el dominante desde el siglo XX.

Esto se debe en parte a que la vida adulta actual se basa en el éxito y en la productividad laboral, y esa visión se ha trasladado también “a nuestro objetivo educativo: el éxito de nuestros hijos por encima de los demás”, afirma Catherine L’Ecuyer, autora canadiense de loslibros Educar en el asombro y Educar en la realidad.

“La mayoría de los padres tratamos de que nuestros hijos sean ‘niños maravilla’. Con esto hemos caído en el error de estimularlos para hacer cosas que sí pueden lograr, pero no permitimos que su cerebro desarrolle a su tiempo y en su momento”, coincide la neuropsicoterapeuta Brenda Rodríguez Muñoz.

Por ejemplo, “en algunas escuelas se enseña a niños de cuatro años a leer y escribir en preescolar”, y aunque “su cerebro sí es capaz de este aprendizaje, cognitivamente aún no está maduro para este proceso”.

Además, cuando el niño llega a la escuela elemental, donde se le enseñan estas habilidades, si el pequeño ya las tiene, las clases resultan para él tediosas “y comienza a buscar diferentes actividades, lo que puede hacer que sea catalogado como un ‘niño problema’”, señala Rodríguez, quien también maestra en terapia familia integral.

Realidad: Hay que evitar las comparaciones

Para no caer en ese círculo de competencia que puede ser perjudicial, es importante ante todo no comparar a nuestros hijos con otros niños. “Es un error que cometemos con frecuencia desde su nacimiento. Queremos que hagan lo mismo que hizo el hijo de mi prima o de mi amiga a determinada edad”, explica Rodríguez.

La realidad es que cada niño desarrolla ciertas habilidades conforme a su entorno y las herramientas que le han sido proporcionadas durante su crecimiento, y también de acuerdo a su propia personalidad.

Aunque existen diferentes tablas de desarrollo que pueden servir como guía, son sólo de referencia. “Un niño puede realizar las actividades tanto antes como después de lo que indican las tablas”, concluye Rodríguez, quien trabaja con niños y adolescentes como psicoterapeuta.

Mito 2: La estimulación temprana es buena para todos los niños

Actualmente muchos padres piensan que mientras más estimulación reciban sus hijos pequeños, mejor será su desarrollo. Sin embargo, esto puede generar “niños con mucha energía, que posiblemente no sean capaces de enfocarse en una actividad”, afirma la terapeuta infantil Alma Rosa Hernández.

Desde la década de 1990 se puso de moda estimular a los bebés durante el embarazo. Posteriormente surgieron algunas opiniones encontradas al respecto: hay quienes dicen queestimularlos desde el vientre puede ocasionar que sean niños hiperactivos con dificultades para enfocarse en alguna actividad.

“Es por eso que los padres deben informarse sobre las ventajas y desventajas de la estimulación temprana”, agrega Hernández.

Realidad: En qué casos los niños necesitan estimulación temprana

Esta herramienta está indicada para ayudar a los niños con indicios de posibles daños en el sistema nervioso central.

Los riesgos de este tipo de padecimientos pueden dividirse en:

—Prenatales: cuando la madre sufre de adicciones como tabaquismo, alcoholismo o drogadicción; o tuvo riesgo de sufrir un aborto espontáneo. También pueden ser genéticos como el síndrome de Down.

—Perinatales: pueden ser sufrimiento fetal, falta de oxígeno al nacer u otras complicaciones durante el parto.

—Postnatales: abarcan accidentes o infecciones virales que los niños puedan sufrir después del nacimiento. Por ejemplo, la meningitis, o inflamación de las membranas que rodean al cerebro.

Si un bebé cuenta con cualquiera de estos factores, es necesaria la estimulación temprana. Alejandra Mena Córdova, especialista en rehabilitación y fisioterapetua del Hospital Infantil Federico Gómez de la Ciudad de México advierte que su uso en casos no requeridos puede provocar falta de atención, hiperactividad, e incluso baja tolerancia a la frustración.

Por ello, especialistas como psicopedagogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, entre otros son quienes pueden determinar el nivel de estimulación que un niño requiere de acuerdo a sus necesidades y capacidades, para resolver algún “problema motor o de desarrollo físico o intelectual”, complemeta Hernández, neuropsicóloga que también ha ejercido como terapeuta familiar.

Si tienes dudas, lo mejor es consultar a un experto. Y sobre todo, recuerda que los vínculos entre el niño y sus padres o cuidadores son más importantes para el funcionamiento y desarrollo adecuado del cerebro que un exceso de estimulación sensorial, como han demostrado diversos estudios realizados por Dan Siegel, profesor de psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

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