“No te dejés...”

Enseñar una reacción igual o con mayor intensidad de la que recibe conviene que nos preguntemos si es lo mejor para el niño.
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Con la finalidad de enseñar al niño a defenderse, frecuentemente se escucha a los padres decirle: “No te dejés”, y respecto a esto quisiera que nos detuviéramos a reflexionar y hacernos las preguntas sobre ¿qué significa esto?, ¿qué tipo de mensaje es lo que trasladamos al niño?

Es absolutamente comprensible que los padres nos preocupemos porque nuestro hijo tenga las capacidades de defensa para resolver una situación problemática cuando se interrelaciona con otros de sus iguales, pero enseñar una reacción igual o con mayor intensidad de la que recibe conviene que nos preguntemos si es lo mejor para el niño.

Existen tres formas de resolver un conflicto: 1. Asertiva 2. Pasiva 3. Agresiva; cuando nosotros motivamos a que no se deje, lo mejor es que enseñemos al niño a poder hacer valer sus derechos, a que pueda expresar lo que siente con la situación, a que pueda pedir que se detenga, es decir, enseñar a defenderse asertivamente, haciendo uso de las palabras y no desembocar en una situación peor que no resolvió nada.

También cabe la pregunta: ¿Y si no se detiene el otro niño?, entonces se hace uso del último recurso, acudir al adulto (padres o maestra) para que intervenga, lo cual no representa dificultad porque en las interacciones de los niños siempre está presente algún adulto que pueda intervenir y reconducir la situación.

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