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Papás, no olviden la lonchera

Cada nutriente cumple unas funciones distintas, por lo que conviene que todos estén presentes en la dieta. La planificación y la participación de los niños ayudan a que aprendan a comer sano y sean felices.
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Papás, no olviden la lonchera

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Prisas constantes, estrés y, sobre todo, escasez de tiempo. Así es la rutina diaria de muchas mamás o papás que hacen malabares entre su jornada laboral y la crianza de los niños. Por eso es fundamental no dejar nada a la improvisación en la preparación de los refrigerios y aprovechar cuando más tiempo tengas, como el fin de semana, para planificarlo adecuadamente.

“El objetivo es que haya un pequeño extra de energía entre el desayuno y la comida (almuerzo), un tipo o dos de alimentos que ajusten también la sensación de apetito con la que llegan a la comida”, afirma la doctora Ana Morais, coordinadora de la Unidad de Nutrición del hospital de La Paz, en Madrid.

“Hay que intentar hacer preparaciones que sean atractivas; a lo mejor en el fin de semana, cuando tenemos más tiempo. Y que el niño participe en la elaboración de la comida o en el diseño del plato, colocando los ingredientes”.
Ana Morais, coordinadora de la Unidad de Nutrición del hospital de La Paz, en Madrid

La especialista señala que lo mejor son los alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, como frutas enteras (no en zumo) o aquellos con base de cereales. Se puede incluir un sándwich con pan integral y jamón como el complemento de grasas saturadas.

“Alimentos como las mantequillas o el queso de untar deberían usarse solo ocasionalmente, ya que son ricos en grasas saturadas y presentan una gran cantidad de calorías en un volumen muy pequeño, además de no tener tanto poder saciante. Lo mismo ocurre con los frutos secos o las galletas (eso sí, sin relleno), que, aunque tienen azúcar y grasa, también contienen cereales. No hace falta evitarlos siempre, pero sí limitar su uso”.

En función de cada nutriente

Los hidratos, por ejemplo, tienen una importante función energética. “La mitad de las calorías que consumimos vienen de los hidratos de carbono, que se van a usar para la obtención de energía, para que nuestro cuerpo funcione con normalidad y que el niño tenga energía para sus actividades diarias”, afirma la doctora Morais. Y no más de una tercera parte de estos deberían ser de absorción rápida (batidos, jugos, postres lácteos como el arroz con leche).

“Las proteínas, por su parte, contribuyen al crecimiento, y las frutas y verduras tienen una función reguladora y constituyen la principal fuente de vitaminas y minerales, indispensables para regular las funciones del cuerpo”.

La educación es esencial, ya que “el niño hace y come lo que ve. Si un niño no come fruta o verdura es porque sus padres tampoco lo hacen… Los padres han de tomar el mando de la dieta; hay que normalizar la presencia de estos alimentos”. Y luego, dejar un hueco a la creatividad: “Hay que intentar hacer preparaciones que sean atractivas; a lo mejor el fin de semana, cuando tenemos más tiempo”. Finalmente, otro pequeño truco es el de alternar cosas que gustan más con cosas que gustan menos.

Desayuno 
Los niños deben desayunar todos los días antes de salir al colegio. Diversos estudios han demostrado que la capacidad para recordar y entender lo que se les está enseñando es mucho mayor en los niños que desayunan.

Oriéntalos
Ocasionalmente, puedes darle dinero a tu hijo para que compre lo que quiera, pero siempre orientándolo en lo que le conviene consumir.

Bien hidratados
Es importante que beban agua, sobre todo es estas épocas de calor, para recuperar los líquidos y minerales.

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