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Para una nueva piel

El peeling es un tratamiento que funciona para mejorar la apariencia de la piel. A continuación te explicamos cómo elegir el más adecuado para ti y los cuidados necesarios que debes tener.
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La apariencia de la piel es uno de los aspectos que más determinan e influyen en nuestra imagen personal. Por este motivo, cuidarla y mantenerla en buen estado es vital para lucir saludable y atractiva. Para lograr este objetivo existen cientos de técnicas, tratamientos y rituales de belleza que varían en su eficacia.

Uno que ha adquirido mucha popularidad en los últimos años es el peeling. Este tratamiento es conocido porque sus resultados son visibles con mayor rapidez en comparación con otros. Sin embargo, a veces es desconocido por muchos en qué casos es conveniente realizar uno y los riesgos a los cuales podría someterse.

Por ello, si has estado pensando en realizarte uno, es importante conocer un poco más sobre este tratamiento antes de tomar una decisión. En primer lugar, el peeling es un tratamiento de exfoliación y (traduciendo del idioma inglés) casi como una “peladura”. Esto quiere decir que contribuye a disminuir las capas superficiales de la piel para poder remover células muertas o hacer menos visibles los daños que esta puede haber sufrido con el paso del tiempo.

A pesar de que se puede realizar un peeling en una superficie que posea piel en el cuerpo, el área donde más se realiza es en el rostro. De acuerdo con la dermatóloga Karen Escalante, este tratamiento es más recomendable para personas que poseen manchas en la cara, acné, envejecimiento prematuro o cicatrices causadas después del acné.

Asimismo, es necesario tomar en cuenta los diferentes tipos de peeling existentes y elegir el más idóneo de acuerdo con las necesidades personales. Estos se pueden clasificar en superficiales, medios y profundos. Además, se pueden realizar con diferentes tipos de técnicas. Las más comunes son la microdermoabrasión, que es un sistema de aspiración y compresión de la piel, perfecto para eliminar cicatrices y arrugas del rostro en varias sesiones. Mientras que los peeling químicos consisten en la aplicación de ácidos en la piel según sus necesidades. Estos últimos necesitan evaluación del estado de la piel ya que son más intensos.

Por último, si ya has decidido recurrir a este tratamiento, lo más recomendable es que el encargado de realizarlo sea un dermatólogo. Ya que si eres alérgica al medicamento que se utilizará, si has padecido de herpes en varias ocasiones o si has sufrido quemaduras solares en las últimas dos semanas, un peeling no es la mejor opción. De esta manera, un especialista podrá determinar si tu piel está lista y evitar que ocurran efectos secundarios.

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