Lo más visto

Más de Mujer

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

Su hijo se podría estar tomando los castigos como una recompensa. ¿Cuándo premiar y cómo reprender según su personalidad?
Enlace copiado
¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

¿Por qué algunos niños sí aprenden de los castigos y otros no?

Enlace copiado
Uno de los temas más frustrantes que persiste en torno a la educación infantil es cómo educar de forma adecuada a los niños. Sin duda, no existe una respuesta generalizada, al contrario, los niños son como pizarras en blanco que dan sorpresas de diferente forma.

LEA TAMBIÉN: TIPS PARA LOGRAR UNA “AUTOESTIMA DE HIERRO” EN TUS HIJOS

En consecuencia, se ha perdido la apreciación de las características particulares ligadas a la personalidad de cada niño y esto ha desembocado en la falsa creencia de que el mismo sistema de disciplina funcionará para todos.

Para educar a su hijo, alguien le recomienda que pruebe la técnica X. Pero usted lo intenta y no funciona. ¿Qué le responde esta persona en la mayoría de los casos? “Ah, pues debe de haberlo hecho mal”, en vez de “ah, será que su hijo no posee las mismas características individuales que el mío, así que analicemos qué le motiva y partamos de esa base”.

¿Cómo es posible pretender que estos dos niños tan diferentes respondan de igual manera a la disciplina? Es aquí donde las tácticas modernas de educación infantil suelen fallar. Se da por hecho que todos los niños son iguales, pero ¿qué pasa si su hijo no es un angelito a quien le encanta agradar y recibir cumplidos? ¿Y si lo que le motiva es romper las reglas, es agresivo, malhumorado, o directamente, antisocial? ¿Cómo actuar para educar a un niño con una personalidad así?

MÁS INFORMACIÓN: 5 CONSEJOS PARA EDUCAR EN POSITIVO

Adaptarse a la personalidad de cada uno

La respuesta se halla en intentar comprender las motivaciones particulares de su hijo, puesto que un error común es dar una recompensa sin querer, al intentar imponer un castigo. Por ejemplo, un niño que adora ser el centro de atención puede percibir los gritos e incluso el castigo físico como un refuerzo positivo del comportamiento que se pretende corregir.

Esta clase de personalidades, sin embargo, podrían responder de forma adecuada a los castigos que incluyan pasar un tiempo apartados del resto en soledad. Pero esta técnica de disciplina no será la correcta para tratar con niños introvertidos, que lo tomarán como una recompensa.

Los niños también poseen cualidades cognitivas diferentes. Alguien con mala capacidad de concentración y poca memoria requiere de una recompensa o castigo inmediato para que tenga efecto. Por esa razón, un cachete a tiempo puede ser la mejor opción para ciertos padres, a diferencia de otros niños con dotes lingüísticas y de memoria más avanzadas, como para comprender el comportamiento que se espera de ellos en un futuro.

Niños con problemas serios de conducta

El profesor Mark Dadds de la Universidad de Sydney ha trabajado con un fascinante grupo de niños perteneciente a ese 0.5 % de la población infantil que, a pesar de haber recibido una buena educación y el cariño de sus padres, no responden ante ninguna medida disciplinaria.

No son casos comunes, pero representan la posibilidad de que, en el caso de algunos niños, ninguna medida convencional funcionará. Tanto ellos como sus padres deberán someterse a un entrenamiento neuropsicológico especializado para intentar solventar sus problemas.

En definitiva: no debe asumir que porque algo haya funcionado con su hijo, vaya a tener el mismo efecto con el de su vecino, ya que la misma táctica que mejoró el comportamiento de un niño puede empeorar el de otro. Cuando se trata de métodos disciplinarios, lo que pueda o no funcionar dependerá por completo de la personalidad del pequeño.


Castigo educativo

Sin humillaciones
Es importante que tu hijo no sea humillado al momento de ser castigado. No se debe olvidar que el objetivo es educarlos y hacerles crecer con alta autoestima.

Sin amenazas
Las amenazas no aportan nada a la educación. Es necesario que todo lo que ocurra se vea como una consecuencia lógica y no como una amenaza. Asimismo, no olvides que, como se mencionó con anterioridad, todos los niños son diferentes y pueda que las amenazas solo forjen acciones negativas. 

Cumplir con los castigo
Decir que se les va a castigar por determinada acción y no se hace, hará que el menor crea que no hablas con la verdad. Recuerda hacerlo, pero que siempre sea un castigo educativo.
 

Tags:

  • ser padres
  • castigos
  • personalidad

Lee también

Comentarios