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“Porque tu cuerpo es una obra de arte, chequéate”

En el mes de lucha contra el cáncer de mama, mujeres de la Fundación Edificando Vidas comparten historias dignas de ser conocidas. Mujeres con toda la vida por delante, que le pusieron el cuerpo al cáncer ¡y lo vencieron!
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Cada 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, con actividades de concientización y prevención. El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno e integral de esta enfermedad aumentan las posibilidades de vida de miles de mujeres en el mundo.

Miles de mujeres cada año reciben un diagnóstico que ha cambiado sus vidas para siempre, haciéndolas más fuertes, más amantes de la vida, más vencedoras de sus propios desafíos, en los que ya no volverán a ser las mismas. Seguramente habrán llorado, se habrán asustado y hasta se habrán preguntado por qué a ellas, pero salieron victoriosas.

Las siguientes cinco mujeres llenas de magia nos cuentan cómo descubrieron la enfermedad, detectada en sus fases tempranas, lo que aumentó sus posibilidades de tratamiento oportuno y curación exitosa. Estos son sus testimonios de una lucha inquebrantable.


Katya Contreras, 32 años


 “Soy casada y madre de tres hijas y un hijo, me diagnosticaron cáncer de mama en 2015, a un año de haber sobrevivido de cáncer de mama HER2 Positivo metastásico a pulmones, hígado, hueso pélvico, costilla y antebrazo. Un diagnóstico terminal a mi familia le dijeron que viviría un par de meses, pero Dios era quien tenía la última palabra para mí, por la misericordia de Él estoy aquí. Antes de mi diagnóstico yo sabía que el cáncer es una enfermedad mortal, sabía de la quimioterapia y de algunos de sus efectos secundarios, eso era todo lo que yo sabía del tema, pero cuando llegó a mi vida comencé a investigar sobre las etapas y tratamientos con los que se trata la enfermedad. Algunas veces las mujeres llegamos a diagnósticos tardíos por miedo, ¿miedo a qué? A escuchar esa palabra que nos da terror, miedo a ponernos mal y a lucir mal, miedo a que nuestra familia sufra, miedo a no poder cubrir los tratamientos financieramente, miedo a perder a tu esposo”.

“Dios me dio la fuerza para luchar y vencer, pedí fuerza para luchar por mis hijos”.


María Corleto de Henríquez, 41 años


“El cuerpo nos da avisos, y si siente algo aunque su médico diga que no, uno debe insistir. El 15 de agosto del año pasado me hice una ultrasonografía gracias a mi insistencia con mi ginecólogo, encontró un pequeño tumor y me pidió hacer biopsia el 24 de agosto, y el 29 estaba recibiendo la noticia que era un tumor maligno que era cáncer. Lo más difícil para mí fue escoger a mi médico, porque tiene que ser como un amor a primera vista, porque al final va a ser quien te va a salvar la vida, me quedé con una doctora muy buena, muy estricta. Mi proceso fue rápido, recibí ocho quimioterapias, proceso en el que estuve apoyada por mi esposo y mis dos hijos, Gabriel e Isabella. Las molestias de la quimioterapia son terribles, pero no eternas, duran un par de días y para la siguiente ya te sientes recuperada y con fuerzas para seguir adelante y continuar el tratamiento. Traté de encontrar la gracia a todo mi proceso, a mi cara de marciano sin un pelo, a mi cuerpo hinchado. Me divertía verme con una ceja pintada y la otra no. Disfruté de mi cabeza tapada con pañuelos, sentí el apoyo de todas las personas de mi trabajo, de mis amigos, que es algo importante. Después de todo esto uno tiene que pensar que simplemente es una pausa, tristemente no es una gripe sino que es una enfermedad larga, pero tiene que ser simplemente una pausa en su vida, por algo Dios me mandó esto, o le está evitando algo peor o me quería tener en mi casa cerca de mi familia”.

“Tenía que llevar el cáncer con dignidad, hay que tener fe, seguridad y paciencia porque es un proceso largo, porque uno tiene que vivir el momento, vivirlo bien. Esto ya va a pasar...”.


Lady Conde, 35 años


“Fui diagnosticada con cáncer de mama el 24 de marzo de 2015. Desde entonces, inicié la batalla más grande que he librado en toda mi vida. Como además de ser periodista soy pianista, puedo definir que el cáncer fue para mí como una melodía: con altos, bajos, a veces sostenido y, a veces, bemoles. Lo viví intensamente, desde el DO hasta el SI. Pero en cada pentagrama sentía perfectamente el ritmo de la mano de Dios sanando mis células como una dulce melodía cargada de amor. Dios, mi fiel maestro, dirigió mi sanación con la métrica y exactitud que lo hace el director de la sinfónica. Gracias a mis amigos, hermanos, familia, compañeros, que tuvieron el corazón para pelear de rodillas esta batalla. De compás en compás Dios cual músico, Dios se encargó de sonar en los corazones la más ardiente de las victorias”.

“En esta melodía, que por ratos sonaba a tema de una película de horror, siempre me acompañó una frase que me la dijo mi pastor: ‘No hay nada que temer’”.


Michele Portillo, 31 años

“Un día común y corriente detecté una pelotita en mi pecho, no perdí tiempo y al día siguiente fui al ginecólogo porque tengo antecedentes de cáncer por mi mami, quien ya tuvo cáncer de mama. Yo estaba consciente de que tenía algo malo y que era cáncer, pero debía esperar el diagnóstico, al recibir la respuesta confirmé que tenía cáncer. El resultado fue carcinoma canalicular infiltrante GII de la mama izquierda, un cáncer mitad hereditario mitad hormonal. Cuando recibí la noticia estaba en shock; mi cuerpo reaccionó hasta el momento que di la noticia a mi mamá, ella lloró y clamó a Dios. A pesar de saber que podía padecerlo no me lo esperaba tan rápido, no tan joven y aún sin hijos. Mi madre es mi guerrera ejemplo, ella ha luchado increíblemente, gracias a Dios y a tantas personas conocidas y que no conozco que han orado por ella y ahora por mí. Benditas quimios, qué estragos y dolores ocasionan, pero traté de llegar siempre con una sonrisa aunque horas después terminara doblada”.

“Es una enfermedad que te consume si tú le das ese poder, pero si demuestras que tú eras más fuerte salimos victoriosas y así quería verme yo”.


Wendy Maldonado, 24 años


“Soy estudiante de medicina de sexto año. Hace casi dos años empecé a sentir una pequeña pelota formándose en mi seno izquierdo; le tomé mucha importancia debido a que me empezaba a lastimar; y como estudiante de medicina, conocía los riesgos que este tenía en mi cuerpo. Los doctores me habían dicho que no había nada de qué preocuparse porque era benigno y continué mi rutina diaria. Seguí luchando para sacar adelante mi carrera y me decía: cuando salga de vacaciones atenderé a esto. Los meses pasaron y yo me dedicaba a estudiar, la pequeña pelota se dedicaba a crecer dentro de mí. Mi seno comenzó a doler, tomé la decisión de remover esta masa de mi cuerpo de una vez por todas. Cuando el doctor lo removió resultó que dentro de esa masa benigna estaba creciendo otra maligna; fue allí que fui diagnosticada con cáncer, HER2 Positivo. Fue en ese momento que mi vida empezó a tomar otro ritmo, todas las personas a mí alrededor empezaron a  sostenerme con sus oraciones”.

“Sabía que Dios estaba a mi lado, no tenía por qué temer, era sana porque así lo decidí creer. Dios me ha tomado de su mano y día a día me ha dicho: No temas”.

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  • fundación edificando vidas
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