Protege tus articulaciones

Las personas que aman correr pueden y deben proteger sus rodillas si quieren seguir practicando su deporte preferido, ya que esta articulación es la más propensa a lesiones.
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Muchos estudios científicos de la última década apuntan que correr causa artrosis. Afirman que el desgaste del cartílago guarda una relación directa tanto con los traumatismos como con los “usos excesivos” de las articulaciones.

Sin embargo, hasta ahora, las evidencias no son concluyentes y hay otros estudios que, incluso, sugieren lo contrario: correr largas distancias protege las articulaciones. Es más, pese a que los traumatólogos y médicos no especializados en medicina deportiva desaconsejan correr, al menos en exceso, los estudios científicos no evidencian que los deportistas tengan una prevalencia mayor de artrosis en comparación con el resto de la población.

Según el Dr. Manuel Villanueva, otros factores desconocidos entran en juego a la hora de hablar de la enfermedad que acaba por debilitar las rodillas: factores genéticos, sobrepeso, tono muscular, secuelas de fracturas, operaciones o lesiones y falta de prevención. Todos estos son los aspectos que deben tener en cuenta atletas y profesionales de la salud a la hora de establecer un posible pronóstico de enfermedad.


1. La técnica de la carrera

Una técnica inadecuada puede elevar el riesgo de lesiones. Evita inclinar el cuerpo hacia delante o hacia atrás. Se debe mantener la postura en simetría con la columna vertebral. Los brazos no deben pegarse en exceso al cuerpo para lograr impulso y estabilidad. No es conveniente tampoco separar mucho los codos del cuerpo ni mantenerlos rígidos para evitar tensiones en el antebrazo. Las manos deben estar sueltas y relajadas y, lo más importante, no se debe levantar en exceso las rodillas, es conveniente flexionar para evitar molestias posteriores.

2. Calzado correcto

El calzado debe proteger el pie de roces y abrasiones, ejercer un efecto amortiguador contra el suelo y reducir el esfuerzo de los tendones y los músculos.
Mantén una alimentación equilibrada y variada. Consume un aporte suficiente de vitaminas esenciales para el cartílago y el hueso como: la C, la A, la K y el calcio que pueden preservar la salud de las rodillas. Asimismo, es conveniente ingerir alimentos ricos en zinc y magnesio porque contribuyen al mantenimiento de los huesos. Y, claro está, no olvidarse de ingerir líquidos en la medida suficiente para mantener hidratado el cuerpo y las articulaciones, para evitar lesiones por fatiga.
En cualquier caso se sabe que las personas obesas tienen más artrosis no solo por el factor mecánico que supone el sobrepeso, sino también porque alteraciones de su metabolismo generan más radicales que dañan el tejido conectivo y las articulaciones, por lo que se rompen algunos de los mitos clásicos sobre la obesidad.

3. Protectores de rodilla

Hay muchos estudios a favor y otros en contra, pero el método científico es muy restrictivo hasta conseguir la evidencia incontrovertible y la experiencia clínica y, como siempre, el sentido común ayuda a tomar una determinación positiva.

4. Sentido común

Si sufres dolor o notas síntomas extraños, debes parar la actividad ya que estos signos delatan que estás forzando la articulación. Quizás en alguna ocasión te hayas visto en estos casos.
Rodilla hinchada: puede que no sea un gran problema tenerla un poco hinchada, pero si se hincha demasiado en las primeras horas tras una lesión se debe consultar con un especialista.
Si oyes o sientes un chasquido fuerte, doloroso, puedes estar ante una grave lesión, generalmente del menisco o de los ligamentos. Hay que dejar la práctica deportiva y acudir a consulta.
El dolor extremo podría ser una señal inequívoca de necesidad de consulta médica.
Rodilla que se dobla o bloquea.
Si se dobló al aterrizar de un salto o cambió repentinamente de dirección puede existir un esguince o una rotura de ligamentos.
El cuidado de esta articulación pasa por aplicar el sentido común y esto no es más que prestar atención a las señales de alerta, seguir las medidas preventivas y acudir al especialista al más mínimo signo de posible lesión. Es frecuente que una persona se lesione por no querer parar porque eso retrasaría su preparación y aguanten por semanas o meses con lesiones que se pueden hacer crónicas y luego tenerlos parados durante un largo periodo de tiempo.

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