Que no te invadan las malas emociones

Frustración, celos, culpa, vergüenza, angustia o ansiedad son emociones que pueden volverse tóxicas y hacernos perder el control. Detectarlas es el primer paso para sanarlas.
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“Todas las emociones tienen una función adaptativa, es decir, nos transmiten un mensaje y transitan en nuestra mente para generar ideas”, explicó Bernardo Stamateas, psicólogo y escritor.

Según Stamateas, hay dos vías extremas de gestionar la emocionalidad: El estilo encapsulador. Reprimir las emociones. No se expresan, lo que provoca que la persona explote por dentro. Y el estilo explosivo. La idea de que expresar todo lo que sentimos nos mantendrá libres de enfermedad está muy extendida pero nada más lejos de la realidad.

El autor sostiene que las personas que aseguran “decir siempre todo” son afectivamente inmaduras y advierte que este comportamiento se torna tóxico porque no controlar las emociones “provoca una catarsis permanente, lo cual termina llevando a la enfermedad”.

Controla tus emociones

“La emoción y el pensamiento son las dos caras de una misma moneda”, sostiene Stamateas. Así, las emociones nos hacen pensar de determinada manera y, a su vez, esto activa determinadas emociones. El especialista subraya que para tener un buen manejo de ellas debemos tomar contacto con lo que sentimos. Las emociones son una “fuente de sabiduría” y no debemos reprimirlas. A su vez, debes convertirlas en un instrumento para pensar mejor y no para decidir. Saber qué me conviene hacer en una situación particular es inteligencia emocional, así como tener la capacidad de pensar en las mejores alternativas, palabras y actitudes que me ayuden a llegar a un objetivo positivo.

Tags:

  • emociones
  • frustración
  • celos
  • sentimientos

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