¿Qué pasa si no tomamos suficiente agua?

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Dr. Víctor Manuel Campos

Médico familiar

El cuerpo humano promedio está compuesto por un 75 % de agua. Al no beberla o hacerlo en escasas proporciones podemos causar una serie de problemas de salud que pueden ser evitados con la ingesta diaria de una cantidad adecuada.

Tener sed es una señal de que el cuerpo se está deshidratando, por lo que diferentes funciones corporales y procesos se ponen en riesgo. Esto se da porque subestimamos la cantidad de agua que se debe consumir diariamente. El adulto promedio pierde cerca de 2 litros de agua cada día simplemente por respirar, sudar, orinar y eliminar los residuos, de manera que no se necesita mucho tiempo para que se produzca un desequilibrio de líquidos cuando la ingesta no compensa las pérdidas. Cuando se menciona que la sangre se compone de 92 % de agua, los músculos 75 %, nuestro cerebro  75 %  y nuestros huesos sorprendentemente son 22 % agua se puede ver por qué la falta de ella afecta a todo nuestro cuerpo.

Aprovechamos para mencionar solo algunos de los problemas que pueden surgir en nuestro cuerpo por no beber suficiente agua:

PRESIÓN ARTERIAL ALTA

En un cuerpo hidratado la sangre es normalmente un 92 % agua. Cuando llegamos a deshidratarnos la sangre se vuelve más densa (gruesa), lo que resulta en una mayor resistencia al flujo libre de sangre con el consecuente aumento de la presión arterial.

ENFERMEDADES DEL APARATO DIGESTIVO

La falta de agua y minerales alcalinos como el magnesio y el calcio puede conducir a muchos trastornos digestivos como la gastritis, las úlceras y el reflujo ácido.

DAÑO RENAL

En un cuerpo deshidratado hay una acumulación de toxinas y residuos que los riñones no pueden eliminar con eficacia. A la vez se proporciona un ambiente ideal para que prosperen las bacterias, por lo que las infecciones frecuentes de vejiga o vías urinarias son el resultado.

ESTREÑIMIENTO

Cuando el cuerpo se deshidrata el intestino grueso es una de las principales regiones en las que el cuerpo reabsorbe agua a fin de proporcionar suficientes líquidos para las funciones esenciales. A falta de ingesta de agua los residuos que se mueven a través de este lo hacen lentamente porque se vuelven más compactos, lo que resulta en estreñimiento de leve a severo.

TRASTORNOS DE LA PIEL

Nuestra piel elimina normalmente toxinas de nuestro cuerpo. Sin embargo, un cuerpo deshidratado es incapaz de realizar esto de manera eficiente y altera su estructura, lo que nos hace más vulnerables a muchas enfermedades como la dermatitis, y el envejecimiento prematuro.

AUMENTO DE PESO

Cuando las células se deshidratan dentro del cuerpo se agotan de energía. Esto envía señales al cerebro que la mayoría de la gente confunde con hambre. Esto nos puede hacer comer en mayor cantidad y más a menudo para restaurar la energía que debemos, cuando lo único que deberíamos hacer ante ello es tomar un vaso de agua.

FATIGA

La deshidratación conduce a una actividad enzimática lenta que luego se traduce en cansancio excesivo y fatiga.

En promedio, todos debemos tratar de beber al menos ocho vasos de 8 onzas (240 ml) cada día, o sea 2 litros como mínimo. Necesitamos aún más si hacemos ejercicio, estamos enfermos o en un clima cálido. Además, si se está luchando para perder peso se aconseja beber 500 ml antes de las comidas, pues esto le llevará a reducir en tamaño las porciones de comida. El agua también es mucho más saludable que el cafecito de la mañana que muchas veces tomamos con el estómago vacío y que aumenta los valores de presión arterial. Recuerde que la ingesta de jugos y bebidas gaseosas no cuentan como ingesta de líquidos, ya que estos agravan la deshidratación por las sustancias que contienen (como el azúcar y la sal) lo que significa que se necesita más agua para eliminarlas de su sistema.

Conclusión: Tomemos agua. Es lo más saludable y está al alcance de todos.

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