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SEIS VERDADES SOBRE LOS NIÑOS Y LAS MENTIRAS

Educar niños sinceros es posible y les ayudará a ser más felices y fieles a sí mismos. En breve te mostramos algunos consejos que pueden ayudar al momento de educar a tus hijos.
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SEIS VERDADES SOBRE LOS NIÑOS Y LAS MENTIRAS

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La mentira, en los niños, se convierte cada vez más en una práctica más común. Esta puede sacarlos de algunos “apuros”; sin embargo, enseñárles sobre sinceridad cambiará sus vidas para bien, pues descubrirán las ventajas de su práctica.

Pero, educar a los niños en la verdad ¿es posible? En una sociedad que utiliza la mentira y el engaño a menudo como forma de sobrevivir, protegerse y obtener beneficio ante determinadas situaciones, no resulta fácil, pero tampoco es imposible. La conocida frase del Evangelio de San Juan: “La verdad os hará libres”, puede resultar una buena premisa de partida a la hora de transmitir a nuestros hijos que una persona que dice la verdad está libre de las ataduras que puede generar la mentira.

“Los niños mienten de manera espontánea, porque es un método que utilizan para evaluar el alcance o los límites de las normas que los adultos tratan de enseñarles”, 
Rafael González Fernández, profesor de  Psicología Social

Hay que saber que “para que los engaños sean creíbles, debemos tener ciertas habilidades, por ejemplo, una buena memoria para mantener la versión de los hechos. La trama, la malicia, la picardía, exige elaboración y proceso”, explica Fátima Martí Cardenal, psicóloga sanitaria y presidenta de la Asociación para la Reflexión y Desarrollo de la Creatividad y de las Altas Capacidades (ARCA). Ante ello es necesario que lo padres presten mucha atención.

En breve te mostramos algunos consejos.

Transmitir al niño las consecuencias negativas de mentir 
La mentira tiene muchas caras. La adaptativa y facilitadora de la convivencia se caracteriza porque su finalidad no sea sacar beneficio propio. Pero, para un niño que empieza a mentir es muy fácil tomarlo por costumbre y ganarse mala fama entre familia, amigos y compañeros de clase”, comenta la psicóloga Fátima Martí. Mentir puede convertirse en un atajo fácil para resolver o enfrentarse a determinas situaciones, pero también en un arma de doble filo, que provoca la falta de credibilidad.


 Reforzar el concepto de que la verdad trae  a la larga más beneficios que la mentira 
Los niños experimentan y decir mentiras forma parte de ese proceso que les ayudará a encontrar las luces y las sombras y el equilibrio entre la verdad y el engaño. Por ello, cuando al niño se le descubre en una mentira, conviene no criminalizar la conducta, sino ayudarle a valorar y reconocer cómo se hubiese resuelto la situación en caso de decir la verdad. Recuerda, no vale la pena escandalizarte.


 Decir la verdad nos ayuda a ser auténticos y más felices
Se puede trasladar a los niños la idea de que “no es lo mismo decir una mentira piadosa, que engañar por sistema. Cuando expresamos la verdad, somos fieles a nosotros mismos y por lo tanto auténticos. Nos libera del peso de mantener la contradicción entre lo que sentimos y lo que expresamos, lo que redunda en nuestra felicidad y bienestar, aunque la mentira no es algo negativo, salvo que sea muy frecuente”, comenta Carla Valverde, psicóloga clínica infanto-juvenil.


Mantener la mentira exige sfuerzo y crea problemas  
Los engaños pesan, cuesta esfuerzo mantenerlos, y son motivo de problemas con las personas con las que no se ha sido sincero. La coherencia con los niños a la hora de transmitir la verdad es el mejor antídoto en una sociedad que tiende a ser muy permisiva con las mentiras, máscaras y engaños.


La verdad como un reflejo de la honestidad
Dar valor a la verdad, ayuda a educar a los niños para que sean honestos y exista coherencia entre lo que sienten, piensan y expresan verbalmente. Asimismo, cuando te enteres de una mentira, como padre puedes hablar con tu hijo y expresarle que él puede expresarse con libertad contigo y no recibirá ninguna represalia. Explicale que lo más importante es su reflejo honesto.


Ser un ejemplo de sinceridad
De nada sirve decir a los niños que hay que decir la verdad si ven en sus progenitores un modelo de engaño y mentira. “Nuestro entorno es quien nos refuerza para mentir o ser sinceros. Si un niño nunca hubiera tenido relación con personas y se criara en la naturaleza con otros animales, no sabría mentir”, comenta la psicóloga infantil, Carla Valverde. La experta aclara que los niños comienzan a aprender a mentir a partir de los 4 años.

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