Sabotaje sexual y razones para su existencia

Al tratar de “sabotaje” nos imaginamos un acto planificado por una fuerza contundente que, aprovechando sorpresivamente, agrede con harta malicia a la “institución”. Su hecho es puntual y súbito que causa consecuencias inmediatas y a plazos.
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Entre la pareja y en intimidad cualquiera puede cometer actos de “sabotaje sexual” y lograr similares objetivos. La “institución” va a diferir aunque se trate de los mismos protagonistas. En alguna ocasión será “la expectativa de gusto en su consorte”, en otras la “integridad de la vinculación de pareja”.

Los tipos de sabotaje sexual son “presión y tensión”, “don de la inoportunidad”, “Hacerse repulsivo”, “frustrar los deseos sexuales del compañero”, “fracaso de la comunicación”. Veamos cada uno detalladamente.

Sabotear una relación sexual con “presión y tensión” se logra al apresurar a la pareja pero privándole del gozo a la vez. Veamos este diálogo: —Paúl: Alina, si quieres sexo apurate, ya tengo sueño. —Alina: Bien, Paúl, pero dame un beso aunque sea. Si tan solo me besaras y no mordieras. Apurate que ya es tarde y quiero dormir. —Paúl: Es que no me concentro. —Alina: Cuando no, es que “perro que ladra no muerde”.

Cuando toman ventaja del “don de la inoportunidad” buscan volverlo circunstancialmente imposible. —Paúl: He esperado este fin de semana para divertirnos en familia y por la noche tener una velada romántica. —Alina: Querido, olvidé decirte que mis papás nos acompañarán y los peques tendrán que dormir con nosotros.

Para “hacerse repulsivo”, la imaginación sobra. Algunas parejas se van a la cama con camisones del siglo antepasado, otras no se dejan tocar porque sobre su cara se han untado cualquier cantidad de cremas. El hombre se vuelve repulsivo mostrando un comportamiento inapropiado al llegar con olor a licor y cantando pero demandando sexo. Básicamente es buscar “cómo caerle mal a la otra persona”.

En el “frustrar los deseos sexuales del compañero”, el sabotaje busca agredir. —Paúl: Al fin solos, ¿quieres que hagamos cositas? Sabes, te amo tanto como las plantas al sol. —Alina: Ay, tú y tus versos, de seguro se lo has declamado a tanta niña tonta... ¡Si ya no estás para eso! ¿¡Nadie te hace caso, ya no sé qué hago aquí!?

En el “fracaso de la comunicación”, el hecho medular es que parece que ambos están juntos pero desconectados del otro. Alina le ha dicho a Paúl que goza cuando él le acaricia la espalda primero y luego le voltea para sobarle el busto. Para que después baje su mano hasta su entrepierna, para que ella lubrique y disfrute. Antes de penetrarla. Paúl, oye y parece que toma nota mental. Horas más tarde, ella le seduce a que le acaricie la espalda “y le dé un besito más”. Paúl apenas ve el torso desnudo de ella, se acerca le abraza por los pechos y excitado intenta penetrarla, mientras ella busca zafarse del “abrazo de oso” frustrada y decepcionada.

Los actos de sabotaje sexual no siempre son ideados con premeditación y alevosía. Pero los efectos de su aparición y sufrimiento creado hacen que se vuelvan tóxicos al erotismo. Además de lastimar, causan en el otro el deseo del desquite. Buscar “ganar” o “dominar” provoca en el otro rebeldía y confrontación.

Hay parejas que vuelven estos hechos aislados “su estilo particular”, y sus conductas de sabotaje se salen de proporción, manifestándose en todas partes y siempre. Vuelven el ambiente a su alrededor tan tenso e incómodo que cuando se marchan parece que aire fresco ha entrado donde había un olor a rencor y odio.

Tags:

  • sabotaje sexual
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  • pareja
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