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Si le quitan los juguetes

Hay padres y madres que se preocupan cuando ven que a su hijo le quitan los juguetes cuando juega con otros niños y no reacciona.
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Lo que hay que hacer, antes de dejarse llevar por la propia fantasía, es ver si al niño le importa.

Lo que hay que hacer, antes de dejarse llevar por la propia fantasía, es ver si al niño le importa.

Si le quitan los juguetes

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Cuando le quitan los juguetes a su hijo y él no hace nada, los padres se plantean si su hijo es demasiado pasivo o si está destinado a ir por la vida dejándose avasallar por cualquiera.

Es una situación muy habitual: su hijo está en el parque o en casa de los primos, y de pronto viene otro niño y le quita su juguete. Algunos niños lo recuperan "por las buenas o por las malas", pero otros simplemente no hacen nada, o se quedan llorando pero no vuelven a quitárselo al otro niño. La preocupación aquí no es enseñar al niño a compartir, sino intentar que desarrolle estrategias para que no se los quiten.

Lo que hay que hacer, antes de dejarse llevar por la propia fantasía, es ver si al niño le importa. A lo mejor se queda tan tranquilo porque en realidad no le importa que otros jueguen con sus cosas. En tal caso puede que la cosa no tenga mayor importancia y lo mejor sea abstenerse de intervenir.

Pero también puede ocurrir que esté viendo con claridad que su hijo sufre por esa situación, o que se de cuenta de que los demás están abusando de su buena voluntad.

Lo primero es no perder la perspectiva de adultos y tener presente que está tratando con niños pequeños. Es decir, debe tener sutileza.

Con una intención educativa, y no beligerante, puede enseñar a los niños implicados a relacionarse mejor entre ellos.

Puede decirles: "Las cosas se piden por favor. Pídeselo por favor". A lo mejor le puede pedir que él le deje el suyo mientras juega con el suyo".

Tenga también un poco de ojo: si ve que su hijo sufre compartiendo sus cosas en el parque, lo mejor es dejar en casa sus juguetes preferidos.

La actitud más adecuada será la de mediar como árbitros imparciales y benévolos, con el fin de entrenarles en el arte de la cortesía y de la negociación, habilidades que nunca es demasiado pronto para aprender y que les serán muy útiles a medida que vayan creciendo, explica Serpadres.es.

Además, su hijo aprenderá que él también tiene derechos y le estará dando un modelo que puede serle útil para otras ocasiones.

Tags:

  • ser padres
  • hijos
  • compartir
  • generosidad
  • cortesia

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