Sin respeto, no hay amor

No tener respeto hacia la pareja es el primer paso para perderlo todo. Si bien es cierto que las relaciones acaban cuando termina el amor, hay algo que lo mata más rápido y son las faltas de respeto.
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Los parámetros de respeto, en una relación de pareja, se conforman con base en costumbres y lo aprendido que tiene cada persona. Por eso es importante tener una buena comunicación en un principio y platicar lo que para uno se considera necesario para practicar este valor y no solo asumir que el otro entienda que hay cosas que desagradan, expresó Dina Semsch Larín, psicóloga de adolescentes y adultos.

Entonces, hay que tener claro que existen condiciones que se deben hablar en una relación, para que esto no suceda. También es importante tener en cuenta que existen faltas graves como: agredir a la persona físicamente, ser infiel, mentir u ofender con palabras soeces, entre otras. Este tipo de situaciones ni siquiera deberían pasar, ya que son demasiado fuertes y lo mejor es no continuar con una persona que daña de esa manera a otra.

Por otro lado, existen faltas leves como: llamar “tontito” al novio o colgar las llamadas a la novia en medio de una discusión, por mencionar algunos ejemplos. En estas situaciones, el enojo puede apoderarse de la persona y es cuando cree que al estarlo le da derecho de tratar mal a su pareja, lo cual no debe ser así.

“Usualmente, las faltas de respeto, por más que se vuelvan tolerables para ambas partes, generan un desgaste frecuente en la relación; así como los detalles pueden aportar a que esta florezca, las faltas de respeto pueden llegar a destruirla”, afirmó la psicóloga.

No obstante, a pesar de ser una situación tolerable en muchas ocasiones, puede ser muy dañina y genera consecuencias como afectar el autoestima de las personas, que hayan cambios de carácter y agresiones, hasta llegar a haber rupturas amorosas.

Dina Semsch explicó que no existe una fórmula mágica que solucione esta situación, porque cada relación afronta diferentes problemas y depende de lo que hagan para mejorarla. Pero hay que tener en cuenta, como primer paso, que lo necesario es afrontar las situaciones, poner límites desde el inicio, tener en cuenta los cambios positivos, aprender a sanar y enfocarse en la parte de donde surgen los problemas y cómo solventarlos para vivir en armonía.

He ahí la importancia de saber la diferencia entre una convivencia sana y equitativa o una que lastima la relación, sí, pero principalmente a las personas. Por eso es tan importante identificar qué tipo de relación se tiene, para saber si es necesario que como pareja deban replantearse la forma en que se lleva.

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