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Solidaridad comunitaria una necesidad para superar tiempos de crisis

La crisis generada por el covid-19 ha impactado diferentes áreas de la vida, entre ellas, la forma de relacionarse socialmente y la reelaboración de redes de apoyo. La distancia social se convirtió en la mejor manera de frenar la propagación del virus, pero también una oportunidad para multiplicar la solidaridad y el bienestar común. 

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Es paradójico pensar que una de las principales medidas para evitar el contagio del virus Sars-Cov-2 o mejor conocido como covid-19, ha sido el distanciamiento social y las forma de relacionarse con las personas; cuando es precisamente el sistema de interrelaciones sociales el que influye en la construcción de la resiliencia o la capacidad de afrontar y superar circunstancias adversas. 

Tatiana Acosta, psicóloga y oficial de implementación HEART de Save the Children El Salvador, asegura que la situación relacionada al covid-19 ha puesto a prueba las redes de apoyo existentes y la creatividad para continuar manteniéndose a través de la distancia. “Las redes de apoyo son esos grupos sociales que brindan soporte emocional, pueden ser personas que pertenecen al grupo familiar o agentes de la comunidad como iglesia, amigos o vecinos. La característica principal es que existe una relación afectiva que influye de manera positiva en las personas”, comentó la experta. 

Estas redes son esenciales para el acompañamiento emocional que cada individuo necesita para superar etapas de crisis como el fallecimiento de familiares, pérdidas de empleo y por supuesto, enfrentar el estrés, miedo e inseguridad que genera los cambios. “Cuando nos enfrentamos a una situación tan nueva y diferente como fue la cuarentena obligatoria, estas redes de apoyo se vieron en la necesidad de transformarse y buscar nuevos espacios para nutrir la comunicación como redes sociales o llamadas telefónicas. Esto nos hizo sentirnos un poco más acompañados, e incluso hacer catarsis y entender que otros estaban pasando por lo mismo”, agregó Acosta.

Sin embargo, aseguró, debido a la sensación de aislamiento, muchas personas sufrieron síntomas relacionados con la depresión como ansiedad, soledad, tristeza o desmotivación, sobre todo aquellos en una posición vulnerable como adultos mayores, niños y personas en situación de calle. 

En muchos países, incluido El Salvador, este período sirvió para potenciar la solidaridad y la creación de iniciativas de cuido entre vecinos. En el país, por ejemplo, surgieron acciones nunca antes vistas como el fenómeno de las banderas blancas, donde las personas de comunidades en riesgo, colgaban banderas en las ventanas de sus casas para indicar que necesitaban ayuda con víveres y objetos de primera necesidad. Ante esto, Acosta, asegura que estas acciones demostraron el impacto que tiene la solidaridad comunitaria y la importancia de desarrollar estas redes de reciprocidad y apoyo mutuo. 

“Aunque muchos de los consejos de prevención, nos indiquen que debemos velar por nuestro bienestar individual, es importante recordar que los seres humanos somos entes sociales y necesitamos estar en comunidad. Es aquí donde vemos cómo estas redes de apoyo son esenciales para sobrellevar una etapa de crisis y entender que si bien la salud física es importante, también lo es la salud emocional”, opinó la encargada de desarrollar el programa HEARTS, cuyas siglas en inglés significan Sanando y Educando a través de las Artes. 

Para esto, sugiere crear nuevos espacios que ayuden a mantener una mejor comunicación con la familia, comunidad y estar atento ante cualquier necesidad. En un primer momento aconseja estar pendiente de la salud emocional de las personas que pertenecen al círculo social más cercano, identificar si en la familia existen personas que necesitan acompañamiento como los adultos mayores y niños, pues ellos, al ser la población más vulnerable ante el contagio del virus, han cambiado completamente su rutina, y pueden estar sufriendo emocionalmente durante el proceso de adaptación. 

Con adultos mayores se recomienda estar pendientes de cambios en su rutina, estado de ánimo y hasta tono de voz. Es importante buscar alternativas de actividades para realizar desde casa pero que les haga sentirse útiles, ocupados y les genere confianza. Con los niños, por otra parte, es importante mantenerlos al tanto de la situación pero dosificando la información según la edad, para no generar estrés ni miedo innecesario, y buscar espacios para que socialicen con sus pares a través de la tecnología. 

Asimismo se vuelve necesario que líderes comunitarios, ya sean jóvenes o adultos busquen oportunidades de ayuda en sus colonias o calles. Si bien, ahora es imposible realizar juntas de vecinos, si se pueden aprovechar las redes sociales para estar pendientes de las necesidades de la comunidad e incluso buscar apoyo en gobiernos locales, para recolectar insumos de limpieza y cuido para los habitantes. 

“Durante estos meses hemos visto como la salud emocional ha cobrado mayor importancia y somos conscientes de la necesidad que tenemos de relacionarnos con otras personas. Es de aprovechar este momento y que esas relaciones positivas, de confianza, solidaridad y ayuda se vuelvan más fuertes y que nos ayuden a superar esta etapa de crisis”, finalizó la psicóloga.

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