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Mujer Los hábitos de sueño y estrés pueden impulsarnos a comer demasiado

Te tenemos la clave para aprender a comer sin ansiedad

Los impulsos ansiosos por picar un dulce entre horas tienen una explicación científica y según los expertos, es posible reprogramar nuestro apetito para evitarlos.

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Robb Wolf propone en Comer sin ansiedad una dieta de reajuste de 30 días

Robb Wolf propone en Comer sin ansiedad una dieta de reajuste de 30 días

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Si has tratado de llevar una dieta equilibrada, seguramente te has enfrentado con la ansiedad y el estrés, que al final provocan picar más entre horas. Por eso, el experto en nutrición Robb Wolf, recomienda una serie de técnicas para comer sin ansiedad.

“El desfase que existe entre cómo están programados nuestros genes y cómo funcionamos en el mundo moderno es complejo: los hábitos de sueño, la dieta, la actividad física, la salud intestinal y las relaciones sociales (o su ausencia) conspiran para que mantener un peso equilibrado y una buena salud no sea fácil”. Pero, ¿es posible hacer algo al respecto?, explica Wolf en sus páginas.

Por su parte, Nuria Roura, coach nutricional y también autora de Aprende a vivir, aprende a comer (Zenith) explica hay más factores a tener en cuenta, como que cuando sufrimos ansiedad, buscamos en la comida “una forma de alejarnos, de no pensar, y la utilizamos como droga”.

“Por otro lado, influye que cuando tenemos ansiedad, comemos mucho más rápido y comer así afecta mucho al tema del peso y de la obesidad”. 

Por ello, desde su perspectiva, es esencial “ir a la raíz y ver por qué hay ansiedad”, ya que es mucho más efectivo “aprender a gestionar nuestras emociones para que nos sirva para siempre”, que poner parches momentáneos.

No todos somos iguales: analiza tus comidas

Volviendo al libro de Robb Wolf, uno de los temas en los que profundiza es en que uno de los principales problemas de las dietas es que se intenta aplicar una misma solución a cuerpos y hábitos de vida muy diferentes. Algo que acaba generando frustración, y en ocasiones, una mayor ansiedad. 

Es por ello que Wolf señala como claves a tener en cuenta “la comprensión de ciertos factores genéticos y medioambientales”, además de “los hábitos de sueño, estrés y el entorno social, ya que pueden impulsarnos a comer demasiado”.

Como estipula Robb Wolf en su libro, “al igual que el sexo, la alimentación se regula en las regiones más antiguas del cerebro, llamadas centros hedónicos. Como su nombre indica, estos están relacionados con la búsqueda de placer”. De esta forma, para evitar comer por ansiedad, “el único truco sencillo consiste en normalizar la regulación neuroendocrina del hambre. Se trata de un proceso natural que tiene lugar en el cerebro y que nos dice si tenemos hambre o no”.

Reprogramar nuestro apetito

Sobre esta cuestión, la nutricionista Leila Pérez, del Hospital Vithas San José aclara que “un paso importante, para controlar la ansiedad y la ingesta, es incrementar la conciencia sensorial o registro de hambre. Comer sin conciencia genera mayor ingesta. Comer conscientemente permite que el cerebro se entere y que la saciedad llegue antes”.

Respecto a cómo comer conscientemente, Pérez cita que “comer no es un comportamiento que requiera gran involucramiento y cualquier distracción (móviles, trabajo, conversaciones, televisión) nos capta toda la conciencia y se pasa a comer en modo automático”. Es por ello que comer mejor, pasa por ser centrarse en la propia comida y no en factores externos.

Insistiendo en la idea de reprogramar nuestro cerebro y nuestro apetito, Robb Wolf propone en Comer sin ansiedad una dieta de reajuste de 30 días, que busca acercarse a una dieta personalizada. 

Mejorar el sueño y la vida social

Así el experto hace hincapié en que la escasez de sueño es perjudicial  para la sensibilidad a la insulina, aumenta la permeabilidad de los intestinos y entre otras cuestiones “causa antojos”. Concretamente “la privación de sueño es una forma de estrés, y cuando el estrés se convierte en crónico, uno de los primeros mecanismos de adaptación de nuestro cuerpo para enfrentarse a él es buscar alimentos, en concreto alimentos altamente procesados. Nos entra el antojo y tendemos a comer alimentos malos”. Es por ello que para comer sin ansiedad, también hace falta dormir mejor.

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