Un secreto doloroso: el hijo favorito

Hay estudios que aseguran que aunque sea difícil admitirlo, lo del hijo favorito no es solo un mito, sino muchas veces una realidad.
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Cuántas veces se ha escuchado a una madre o un padre decir: “Yo quiero a todos mis hijos por igual”. Sin embargo, los padres muchas veces sienten una mayor afinidad por uno u otro hijo, dicen los expertos, sin que eso signifique favoritismo.

Muchos dicen que es natural que los hijos nos despierten diferentes emociones y que haya relaciones más fluidas con uno y otro por temas de afinidad y personalidad.

Ellen Libby, psicoanalista estadounidense y autora del libro “El hijo favorito”, aseguró: “Es natural que un padre prefiera a un hijo sobre otro y que esta preferencia se da en torno al más atlético, al más estudioso, o al que nos hace sentir más exitoso como padres. Sin embargo, otros padres eligen al menos virtuoso porque necesita más atención”.

No obstante, el favoritismo afecta la relación que existe entre hermanos (por mucho o poco que los hermanos peleen, usualmente no existe una razón específica para explicar la rivalidad entre hermanos), pues surgen los celos y malos entendidos, desenbocando en baja autoestima. En este punto, los padres deben tener cuidado especial.

Consecuencias negativas

El favoritismo hacia un hijo no es algo intencional, y si bien es algo que mortifica muchas veces y pesa a la mayoría de los padres que lo sienten, sin duda tienen consecuencias negativas.

Sin embargo, los chicos son muy perceptivos e intuitivos y muchas veces comprenden por qué un hermano necesita más atención que otros. Por ello se debe reconocer y trabajar sobre lo que sucede, por medio de la sinceridad y comunicación.

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