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Vanda Pignato: Cuando lo supe, lo primero fue pensar cómo decírselo a mi familia

“Tengo la obligación moral de hacer esta enfermedad una bandera y que para el resto de mi vida tiene que estar presente conmigo, en mi discurso, en mi trabajo, en el tema de cáncer”.
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Foto Víctor Peña/LPG.

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La historia de una exprimera dama y su lucha contra el cáncer

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Centroamérica es, junto a Sudamérica y África, una de las regiones donde se producen más del 60 % de nuevos casos de cáncer cada año, según la Organización Mundial de la Salud(OMS). Los factores de riesgo que llevan a padecer cada tipo de cáncer son variados; sin embargo, la regla que predomina  es que la víctima puede ser cualquiera.



Vanda Pignato, actual secretaria de Inclusión Social y exprimera dama de la República (2009-2014), es la gestora del proyecto Ciudad Mujer, que actualmente cuenta con seis sedes en el país y lleva a cabo campañas, como la que se desarrolla con más fuerza este mes por ejemplo, para sensibilizar sobre el cáncer de mama. Vanda participa activamente en esas  campañas pero no por eso fue menos impactante el día en que el cáncer tocó a su puerta personal.

“En ese periodo donde mataron a la primera mujer de la Policía Nacional Civil, eso me afectó mucho a mí y a mi equipo de trabajo. Quedamos muy tocados con esa situación. Y luego, después, en la segunda muerte de la Policía Nacional Civil, que fue en Cabañas el velorio, en el velorio me sentí muy mal, y creí que era un problema de nervios”, recuerda.



Vanda había comenzado a sentir, desde hace un tiempo atrás, dolores menstruales y tenía dos meses de experimentar un pequeño sangrado que ella asociaba con la menopausia y el estrés. Ese día, sin embargo, el impacto de la noticia hizo que el malestar se hiciese mayor, y terminó en la sala de emergencia a un hospital. Los médicos le recomendaron consultar con una ginecóloga y ese día se convirtió en el primero de una etapa que le modificaría su vida familiar y profesional.

“Entré en contacto con mi ginecóloga, ella no tenía tiempo de atenderme (…) Busqué otra ginecóloga que me atendió inmediatamente (…) Me hizo todos los exámenes  y me dijo que había algo ahí, y que me debería hacer una biopsia. Yo ya no aparecí más en la clínica, mas no fue por temor, fue porque puse en prioridad otras cosas, mi trabajo, mi familia, mi hijo, todo… menos mi salud”, relata.



Tras la insistencia de las llamadas de su nueva ginecóloga, Vanda acudió a realizarse la biopsia, cuyos resultados recibiría por una llamada telefónica, según le ofreció la doctora. Irónicamente, Vanda se dio cuenta de que padecía cáncer durante una campaña relativa al tema, en la que visitaba varias casas en el municipio de Colón, en La Libertad, promocionando los servicios de detección de la enfermedad en Ciudad Mujer. Vanda recordó que sus resultados estaban pendientes y decidió llamar a la doctora, y cuando ella se negó a contarle por teléfono, supo que no era una noticia buena.

A Vanda le diagnosticaron un cáncer grado 3 (de un máximo de 4 grados) en el endometrio, es decir, en las paredes de su útero, del que le dijeron era muy agresivo y había que realizar una operación para extraer su aparato reproductor cuanto antes.



Esa noche fue difícil. “Me acosté y comencé a pensar en el cáncer (…) entonces lo primero que hice… yo lloré, yo lloré porque tuve temor por mi hijo,  tengo un hijo de 7 años de edad, tuve temor por mi futuro”, cuenta.

A pesar que esa noche no pudo dormir, al día siguiente, le invadía otra energía. “Ya desperté con ganas de vivir, con ganas de luchar, de hacer de mi enfermedad una bandera, de aprovechar la parte positiva de la enfermedad”, dice. No obstante, aún faltaba resolver la manera en que le daría la noticia a su familia. A Vanda le preocupaba la manera en que su padre, de 87 años, y su madre, de 77 años, tomaran la noticia por lo que, en un principio, valoró no hacerlo.




Al final, Vanda compartió la noticia con sus dos hermanas. Una de las ellas le aconsejó practicarse la operación en Brasil, para que la familia pudiera acompañarla y estar más tranquilos. A pesar que Vanda creyó que su lucha terminaría ahí, luego de la cirugía se dio cuenta que debería recibir quimioterapia y radioterapia, los siguientes ocho meses. “Tuve que aceptarlo porque no hay otro camino, siempre creyendo que soy una privilegiada, porque tuve la oportunidad de operarme, de poder tener un tratamiento adecuado y poder luchar y hoy ser una sobreviviente del cáncer”, expresa.

Actualmente le falta un mes y medio para culminar ese tratamiento. En el camino, Vanda ha experimentado una serie de consecuencias por la intensidad de las quimioterapias; sin embargo, esto no ha logrado quebrantarla y mantiene la fuerza para ser ejemplo a otras mujeres.



“Lo más devastador del cáncer es la quimioterapia y la radioterapia, es muy duro”, dice. Vanda perdió su cabello, pestañas, cejas, le duelen las articulaciones, le cuesta caminar después de una quimioterapia, ha perdido parte de la vista y, además, el gusto por algunos alimentos que antes disfrutaba. Por ejemplo, toma menos agua y prefiere más los té y jugos, ha dejado de comer carne desde que inició el proceso porque ya no le gusta y al principio comió en medidas excesivas el famoso “Sorbete sin Rival” de Santa Ana para aliviar sus náuseas.

Uno de los recuerdos más emotivos de Vanda es cuando decidió quitarse el cabello por completo. En el proceso involucró a su hijo, a quien ya había explicado que no iba a morir debido al cáncer pues ya lo habían retirado y se estaba tomando una“medicina” para no volverlo a padecer. “Le dije a Gabriel: ‘vamos a jugar’ ¿usted quiere cortar  el cabello de mamá? Y  le di una tijera y empezó a cortarlo, a cortarlo y a jugar, y lo vi que mientras yo sacaba todo mi cabello el recogía el cabello que estaba en el suelo y lo guardaba en una cajita, y le puso: cabello de mamá”, recuerda.



Ella cree que es importante hacer entender a los niños y familias que el cáncer no significa muerte, tal como se acostumbra comúnmente. Según la OMS, la mortalidad por cáncer se puede reducir si los casos se detectan y tartan a tiempo.

“Yo soy una sobreviviente, hay personas que sobrevivieron a una guerra, hay personas que sobrevivieron a un bombardeo, hay personas que sobrevivieron a un huracán, yo sobreviví al cáncer y esa es una batalla dura a la cual yo gané”, expresó.


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