Vivir en la realidad

Gastamos el dinero que tenemos, o incluso el que no tenemos para descubrir después que nuestra felicidad no dependía de ello, sino de si nuestra vida está bien o no.
Enlace copiado
Enlace copiado
Recuerdo que hace algún tiempo, en un canal de televisión con abundante programación infanto-juvenil, se promocionaba un mensaje que trataba de invitar a este sector de la población a superar lo último en tecnología, representado por la llamada “realidad virtual”, y descubrir el más allá: la realidad real, es decir, uno mismo. Y me llamó agradablemente la atención porque provocaba una reflexión que deberíamos observar también los adultos: hasta dónde y de qué maneras tan sofisticadas o peligrosas somos capaces de llegar, tratando de encontrar lo que tenemos tan cerca y tan accesible, y no somos capaces de ver.

Cada vez hay más “soluciones mágicas” que tratan artificialmente de superar nuestros problemas, de satisfacer fácilmente nuestros deseos, de ponernos todo al alcance de la mano, y de hacernos sentir y aparentar lo que no somos.

A su vez, existe una presión que trataba de convencernos de que necesitamos consumir mil y un productos para ser felices. Gastamos el dinero que tenemos, o incluso el que no tenemos para descubrir después que nuestra felicidad no dependía de ello, sino de si nuestra vida está bien o no.

Esa misma presión trataba también de convencer a nuestros hijos de adquirir juguetes. Pero recuerden que el bienestar de nuestros hijos no depende de ello, sino de la atención real que brindemos a sus necesidades físicas, educativas y afectivas.

Tags:

  • dra. margarita mendoza burgos
  • ser padres
  • realidad
  • juguetes
  • tecnologias
  • familia
  • relaciones interpersonales

Lee también

Comentarios

Newsletter