¿Y si no para de gritar?

Dar voces y elevar demasiado el volumen al hablar puede tener consecuencias negativas en su salud. Edúquele desde niño.
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¿Y si no para  de gritar?

¿Y si no para de gritar?

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Resulta muy común que los niños hasta cierta edad se pasen el día gritando, algo que a los padres en ocasiones les puede agotar la paciencia. El problema aparece cuando no solo son capaces de sacar de quicio a todos los que tengan a su alrededor, sino que esto puede generarles problemas de salud, ya que existen casos en los que de tantos gritos los pequeños llegan a sufrir nódulos en la garganta.

Educar la voz para no sufrir estos trastornos es muy importante. Sin embargo, no es fácil hacerle entender a un niño que lo que está haciendo puede provocarle problemas de salud.

Exceso de volumen

Lo ideal es acudir a la consulta de un profesional especializado en logopedia, que se encargará, mediante ejercicios y juegos, de que el niño comience a regular los niveles de voz y la manera de respirar, lo que en conjunto mejorará incluso su capacidad de expresión y no le acarreará problemas en el futuro.

Percibir que el niño puede tener este problema es sencillo, puesto que los síntomas son bastante visibles, entre ellos la ronquera y una voz entrecortada.

Que el niño desarrolle nódulos en la garganta puede mermar su capacidad de expresión, incluso hacerle sentir incómodo y acomplejarle por las modificaciones que puede sufrir su voz, lo que además del problema físico le produciría trastornos de tipo psicológico, menciona Hola.com.

“Es necesario tratar la disfonía desde un primer momento para que la patología no vaya a más y no se cronifique”, dice Verónica Orellana, logopeda y experta en atención temprana y psicomotricidad.

La mejor solución es sin duda acudir a un profesional que pueda orientar a los padres sobre el problema.

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