¿qué hacer ante Esas palabritas?

Los pequeños de casa pasan por una etapa de aprendizaje de nuevas palabras, estan pueden ser buenas o malas. Cuando son malas, los padres deben investigar dónde las aprende y explicarle el significado y que puede ser ofensivo. Es una etapa que marca parte del futuro.
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El aprender a pronunciar palabras es parte de un proceso por el que los niños pasan. En dicho proceso pueden adquirir el conocimiento de palabras buenas y malas. En el caso de que los pequeños digan malas palaras, los padres llegan a preguntarse de dónde se le han ocurrido o dónde las aprendió. Puede convertirse en todo un dolor de cabeza, ya que a veces las pronuncia cuando está frente a personas externas a la familia o frente a los abuelos y le preocupa la idea de que ellos se pregunten qué tipo de educación les está dando a sus hijos.

Es compresible que la pronunciación de malas palabras por parte de su hijo le preocupe o le incomode, ya que son niños y es una etapa de crecimiento en la que deben aprender todo lo mejor, no lo peor. “Surge de esta forma la pregunta ¿Cómo aprenden los niños las malas palabras? Pues la respuesta es simple: la escuchan de alguien y como están aprendiendo 'la aprenden'”, explicó el psicólogo Rafael Franco.

Entonces salta a la luz otra pregunta: ¿Dónde o de quién aprendió estas malas palabras?. Papá y mamá deben asegurarse de que estas palabras no se dicen en casa, ya que de ser así es muy posible que sea un aprendizaje interno o que estas sean adquiridas en el propio hogar, ya sea de hermanos, padres o madres, tíos, etc.

Aunque en un primer momento que el niño diga estas palabras pueda parecer gracioso o tomado como una broma, puede llegar el instante en el que ya no le cause tanta gracia y lo vea como algo más serio o negativo en su educación.

“Es importante recordar que si el niño está muy pequeño la mala palabra es únicamente mala para nosotros los adultos, ya que el niño cuando está aprendiendo a hablar únicamente repite sonidos mas no entiende significados”, específico Franco. Como es muy probable que el pequeño no sepa o no entienda el significado de tales palabras, no sabrá que no debe decirlas, hasta que los padres le expliquen la situación.

Si su hijo normalmente no dice malas palabras y de pronto dice una, pregúntele si sabe su significado, agregó Fraco. Si no lo sabe explíqueselo, recuerde que primero deben los padres saber qué significa esa palabra para poder hablarlo con claridad con los pequeños. Si su hijo no conoce el significado, es adeduado que además de explicarle el significado, le exprese que es ofensivo que las diga.

Karina Membreño, una madre de familia, contó sobre la experiencia que vivió con su hijo mayor. “En una reunión familiar estábamos hablando todos después de cenar y de pronto él (su hijo) dijo una palabra poco adecuada, porque no se le daba más gaseosa. Yo nunca lo había escuchado decir algo así, pero cuando la dijo me quedé tan asombrada que no sabía qué hacer. Sólo le dije que después ibamos a hablar de eso”, narró Membreño.

“Generalmente las malas palabras se utilizan para expresar un suceso de alto contenido emocional negativo, que muchas veces se sale de nuestro control. Para esto es importante que los padres aprendan el autocontrol y las formas más adecuadas de expresión, para luego poder enseñárselas a los hijos”, enfatizó Franco. Suele suceder, como en el caso de Membreño, que sus hijos digan las malas palabras cuando se enojan, esto le permite también conocer un poco más a los pequeños y saber hasta dónde puede llegar con sus reacciones.

“Lo más importante es no exagerar las reacciones, entendamos que es una actitud importante para la formación de su personalidad y su independencia. La forma en que su hijo hable en un futuro depende, entre otros factores, de la actitud y reacción que tome ante estas palabras”, menciona Tatiana Arévalo Dupont en un artículo para CNN en Español.

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