Sentido fallecimiento de Edwin Rivas Cierra

El recordado ingeniero Edwin Rivas Cierra, que fue llamado a la presencia del Señor el pasado viernes 10 de noviembre, deja un ejemplo de tenacidad y perseverancia, de amor al trabajo, a su familia y a su tierra.
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Hondo pesar ha causado el fallecimiento del ingeniero Edwin Rivas Cierra, quien entregó su alma al Creador a los 90 años de edad y fue sepultado el pasado sábado 11, en el cementerio general Los Ilustres.

Don Edwin nació en esta capital el 14 junio del 1927, en el hogar formado por Arturo Rivas Mena y Blanca Cierra de Rivas.

Sus primeros estudios los realizó en el Externado San José y en el Colegio García Flamenco. Posteriormente los continuó en Virginia Military Institute en Estados Unidos. Su carrera universitaria de Ingeniería Civil la cursó en Washington D. C., donde se graduó con honores.

Contrajo matrimonio con Rosalia Tosta de Rivas Cierra, quien también goza de la presencia del Señor.

“Fue un hombre de familia, muy trabajador, visionario y emprendedor”, según lo describieron miembros de su familia durante su velación en el complejo Funerario Montelena.

Un currículum excelente

El ingeniero inició su vida laboral en Harza Engineering Company, luego se desempeñó en el cargo de ingeniero residente en la construcción de las presas hidroeléctricas de El Salvador durante la década de los cincuenta. Además, fue uno de los ejecutivos clave de CEL.

Por más de 30 años trabajó para TEXACO, siendo el primer gerente general de origen latinoamericano de la compañía. También tuvo a su cargo las estaciones de servicio y la planta mezcladora de lubricantes.

Según su familia, bajo su liderazgo, TEXACO mantuvo su crecimiento en tiempos de la guerra civil salvadoreña.

Su familia lo admiraba por su fortaleza y tenacidad; aún en los momentos más difíciles de su salud, hacía tiempo para dedicarlo al trabajo. “Con 90 años procuraba asistir a diario”, dijeron; mientras que en sus tiempos libres disfrutaba de la naturaleza.

En la zona del cerro Verde desarrolló la finca “Campo Bello”, y dio vida a una iniciativa turística donde se vive “en armonía naturaleza”. Gracias a ello, ahora muchos pueden disfrutar del que fue uno de sus paraísos.

Sus familiares y conocidos coinciden que deja un ejemplo de perseverancia, de amor al trabajo, a su familia y a su tierra.

La familia doliente se encuentra recibiendo numerosas muestras de condolencia de amigos, así como de todas aquellas personas que tuvieron la oportunidad de conocer a Don Edwin y compartir con él.

Desde el lunes —hasta mañana miércoles— están siendo oficiadas misas a las 6 de la tarde, en la parroquia de Montelena, donde se ofició la misa de cuerpo presente el pasado sábado 11.

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